septiembre 30, 2026
Un encuentro de saberes sin fronteras: la experiencia de Middlebury en Senda Darwin

Hace cuatro años, la Estación Biológica Senda Darwin comenzó a recibir estudiantes de Middlebury College para desarrollar pasantías vinculadas al trabajo que se realiza desde este sitio de estudios socioecológicos de largo plazo del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB). Desde entonces, la experiencia ha ido creciendo y transformándose. Lo que comenzó como un espacio de formación para estudiantes internacionales hoy avanza hacia una propuesta que busca, además, conectar el conocimiento científico con las preguntas, historias y saberes que existen en el territorio.
Ese camino ha llevado a incorporar progresivamente proyectos sociales con enfoque biocultural, entendiendo que los desafíos de la conservación no pueden abordarse separando biodiversidad, cultura y comunidades. En Chiloé donde las formas de habitar y relacionarse con la naturaleza están profundamente ligadas a la historia y a los conocimientos locales, saberes. Esta mirada adquiere un sentido particular.
Saberes locales y ciencia

Uno de los procesos que mejor refleja este camino es el trabajo que, por segundo semestre consecutivo, se desarrolla junto a un grupo de educadoras tradicionales de Ancud. La iniciativa nació a partir de una necesidad planteada por las propias educadoras cuando ejecutaron el proyecto Saberes Ancestrales junto a Senda Darwin, contar con más material educativo relacionado específicamente con la cultura huilliche y el territorio de Ancud para trabajar con las y los estudiantes que cursan la asignatura de Lengua Indígena en establecimientos de la comuna.
A partir de esa inquietud comenzó un trabajo colaborativo que busca poner en diálogo el conocimiento científico con los saberes y la experiencia de las educadoras tradicionales. La idea es avanzar en la generación de un juego y un libro que puedan ser utilizados en las escuelas y que permitan enseñar sobre el territorio desde una mirada local, incorporando biodiversidad, cultura, memoria y formas de relación con la naturaleza propias de Chiloé incentivando el recordar y reconocer las historias del territorio.
No se trata de reemplazar un conocimiento por otro, sino de encontrarlos. La ciencia puede aportar información, herramientas y metodologías, mientras que las educadoras aportan conocimientos construidos y transmitidos en el territorio, además de su propia experiencia enseñando cultura huilliche a niñas, niños y jóvenes.
Este segundo semestre de 2026, esa línea se profundiza con un nuevo desafío enfocado en salud intercultural.
Una de las duplas de estudiantes trabajará junto a la comunidad de Coñimó, acompañada por la señora Laura Montalva como referente local. El propósito será indagar y reconstruir parte de la memoria histórica de la salud intercultural de la comunidad, conociendo sus prácticas, sus transformaciones y los conocimientos asociados al cuidado y bienestar que forman parte de su historia.
Es allí donde el enfoque biocultural cobra especial sentido. No se trata de llegar al territorio con respuestas previamente construidas, sino de generar encuentros entre distintas formas de conocer y comprender el mundo. La ciencia y la formación académica pueden entregar herramientas, metodologías y nuevas preguntas, mientras los saberes locales aportan memoria, experiencia y una comprensión del territorio construida a través de generaciones.
Investigar, aprender y preguntarse para qué
Para Paulina Solís, coordinadora del programa Middlebury en Chile, uno de los aspectos relevantes de este proceso ha sido precisamente lograr dar continuidad a las relaciones y al trabajo más allá del paso de cada estudiante. Después de ocho generaciones, explica que se ha ido construyendo una práctica de investigación colaborativa basada en principios como la reciprocidad, el reconocimiento de distintos saberes y la responsabilidad con las personas y los territorios.

Esta experiencia ha podido crecer y tomar esa dirección gracias al trabajo que se desarrolla desde la Estación Biológica Senda Darwin y el IEB, donde la investigación ecológica de largo plazo convive con la educación, la formación de estudiantes y una vinculación cada vez más estrecha con las comunidades y actores del territorio. Es ese quehacer el que permite que las pasantías no sean experiencias aisladas, sino que puedan sumarse a procesos que ya están en marcha y darles continuidad semestre a semestre.
A ello se suma una dimensión que ha ido cobrando cada vez más importancia, la cual es la formación. El programa permite que estudiantes de Middlebury College, en Estados Unidos, trabajen junto a estudiantes de la Universidad Austral y tutores chilenos del IEB en Senda Darwin, generando un intercambio entre pares que cruza disciplinas, experiencias y distintas procedencias culturales. Para Solís, justamente ahí está parte del valor de la experiencia “cada estudiante llega con conocimientos y experiencias diferentes y en ese encuentro aparecen preguntas y perspectivas que difícilmente surgirían de manera individual”, señala.
Esta articulación entre investigación, formación y territorio se relaciona también con uno de los desafíos que el IEB busca profundizar en esta nueva etapa, que es ampliar las oportunidades para que estudiantes se involucren en investigación y fortalecer la formación de nuevas generaciones, incorporando además experiencias de colaboración e intercambio internacional. En ese desafío, Senda Darwin ofrece un escenario especialmente valioso, un sitio de estudios socioecológicos de largo plazo donde existe una trayectoria de investigación sobre los ecosistemas de Chiloé, pero también relaciones construidas durante años con comunidades, establecimientos educacionales y distintos actores locales.
De esta manera, quienes llegan a realizar sus pasantías no parten desde cero. “Se integran a preguntas, vínculos y procesos que desde Senda Darwin hemos venido construyendo en el territorio y tienen la posibilidad de aportar desde sus propias disciplinas y experiencias. También este trabajo con estudiantes abre nuevas formas de poner el conocimiento generado en la Estación al servicio de necesidades que surgen desde el propio territorio, como hoy ocurre con las educadoras tradicionales, la salud intercultural y otras iniciativas de enfoque biocultural”, explica Scarlett Barra, coordinadora de comunicación de la ciencia del IEB y tutora del programa.
Es una lógica que Senda Darwin y el IEB buscan también fortalecer en otros ámbitos de vinculación territorial. Al igual que ocurre con el trabajo que actualmente se desarrolla junto a emprendedores turísticos de Ancud, donde el conocimiento científico sobre biodiversidad y ecología se pone a disposición para enriquecer relatos y experiencias construidas desde el propio territorio, las pasantías de Middlebury buscan generar un intercambio en ambas direcciones.
“Porque vincular ciencia y territorio no significa simplemente transferir información. Significa poner conocimientos en diálogo, reconocer que existen distintas maneras de comprender y relacionarse con la naturaleza y construir desde ese encuentro, herramientas que puedan permanecer y ser útiles para quienes habitan aquí en Chiloé”, destaca la divulgadora científica.
Casi cuatro años construyendo una experiencia sin fronteras

Durante este semestre, cinco nuevas duplas de estudiantes desarrollarán sus pasantías acompañadas por tutores y tutoras vinculados a Senda Darwin y al IEB.
Esta nueva generación se suma a una historia que ya lleva casi cuatro años. En este tiempo, 39 estudiantes chilenos y estadounidenses han pasado por el programa de intercambio de Middlebury College en Senda Darwin, participando en distintos proyectos y compartiendo una experiencia de formación que ha ido cambiando junto con el propio programa.
“Si bien inicialmente los proyectos estuvieron más enfocados en estudios ecológicos del bosque, la fauna y el río Huicha, que en la actualidad aún siguen, durante el último año hemos ido incorporando una mirada más socioecológica, vinculándonos también con comunidades y otros actores del territorio”, explica Aline Hodges, guardaparques y tutora del programa en Senda Darwin.
Esta evolución no significa dejar atrás la investigación ecológica que históricamente se ha desarrollado en la Estación, sino ampliar la mirada. Los estudios sobre los ecosistemas de Chiloé continúan siendo parte de las pasantías, pero hoy conviven con preguntas y proyectos que incorporan de manera más directa a las personas, sus conocimientos y las relaciones que han construido con el territorio.
Para Hodges, ese proceso también ha significado un aprendizaje para quienes han acompañado a las distintas generaciones. “Como tutora, siento que ha sido un programa que se ha ido construyendo y fortaleciendo año a año. Lo más bonito ha sido ver cómo la ciencia se transforma en un espacio de encuentro, donde no solo compartimos conocimientos, sino también experiencias, distintas formas de habitar nuestros territorios y por supuesto, muchas historias y risas que hacen que estos vínculos trasciendan lo académico”, explica.
La ciencia como espacio de encuentro

Es justamente esa posibilidad de encuentro la que ha ido dando una identidad propia a la experiencia. El valor del programa no está solamente en que estudiantes internacionales lleguen a conocer y trabajar en Chiloé, sino también en el intercambio que se produce entre estudiantes estadounidenses y chilenos, investigadores, tutores, comunidades y actores locales. Un espacio donde distintas experiencias y formas de conocer se encuentran alrededor de preguntas que nacen desde un territorio concreto.
Después de estos años de colaboración, el programa de pasantías de Middlebury College en Senda Darwin muestra así una trayectoria que ha ido desde el estudio del bosque, la fauna y el río Huicha hacia una comprensión cada vez más amplia de las relaciones entre naturaleza y sociedad, sin abandonar las investigaciones ecológicas que estuvieron en su origen.
Una experiencia que dialoga con los desafíos que el Instituto de Ecología y Biodiversidad se ha propuesto para su próxima etapa que consisten en fortalecer la formación de nuevas generaciones y agentes de cambio, ampliar la participación de estudiantes en los procesos de investigación y profundizar la vinculación con los territorios. En este camino, reunir a estudiantes chilenos e internacionales en torno al trabajo científico y territorial que se desarrolla desde Senda Darwin abre nuevas oportunidades de intercambio, aprendizaje y colaboración.