septiembre 23, 2025
Ruta Nativa 2025: volviendo a las raíces para reconectar con la biodiversidad

-El programa de educación ambiental para personas mayores, desarrollado por el IEB y Bosque Santiago de PARQUEMET, se realizó por cuarto año consecutivo, integrando naturaleza, arte y bienestar.
Entre coloridas ramas de boldo, chilcos, quintrales, cactus, cóndores, picaflores, abejas y abejorros nativos bordados a mano, el lunes 15 de septiembre culminó la Ruta Nativa 2025, programa de educación ambiental, arte y bienestar integral para personas mayores, desarrollado por el Instituto de Ecología y Biodiversidad junto a Bosque Santiago de Parquemet.

Bajo el lema “Volver a las raíces”, esta cuarta versión tuvo por protagonistas a las y los integrantes de Fundación de las Familias de Recoleta, quienes durante 10 sesiones, abrieron su mente y corazón para explorar, aprender, compartir historias y dar vida a especies de nuestra flora y fauna. A través de talleres, actividades lúdicas, manos en la tierra e hilos en la mano, se efectuó un recorrido por nuestra biodiversidad, mostrando los secretos de sus habitantes e interacciones, y conectando esos aprendizajes con las emociones, percepciones e historias de vida de cada participante.
En esta vuelta a la raíz, las y los participantes también aprendieron a propagar semillas y hacerlas germinar, además de plantar árboles y poner en práctica algunas estrategias para reciclar y aprovechar al máximo los alimentos que parecen estar descomponiéndose. Para estos fines, las diferentes sesiones, realizadas en FUNFAS Recoleta y Bosque Santiago, contaron con el apoyo permanente de educadores ambientales y de la diseñadora Paula Vivallos, a cargo del taller de bordado.
Cuarto de año de recorrido
Nélida Pohl, directora de comunicaciones del IEB y una de las creadoras del programa, valoró positivamente el desarrollo de las jornadas. “Estamos muy felices con esta versión 2025, en la que abordamos diversos contenidos, principalmente, sobre especies nativas, relaciones entre plantas y polinizadores, y cómo plantar plantas nativas en nuestros entornos urbanos para dar la bienvenida a la biodiversidad y generar espacios para una sociedad más ecológica”.

Asimismo, se refirió al recorrido y contribuciones que la Ruta Nativa ha dejado desde sus inicios. “Uno de los focos del programa es afectar positivamente en el bienestar de las personas mayores y eso lo hemos visto reflejado en evaluaciones cuantitativas y cualitativas. Las y los participantes han generado nuevas redes de apoyo y amistades que aumentan su sensación de bienestar. Por otro lado, hemos visto que los conocimientos ambientales que se comparten no solo provienen del equipo que lidera, sino también de las y los participantes. Todo este conocimiento y bienestar se ha dado en un ambiente de afecto y cariño, que se ha construido a lo largo de estos cuatro años”.
Esteban Venegas, educador ambiental de Bosque Santiago y co-fundador del Programa Ruta Nativa, abordó la importancia de crear un espacio para que las personas mayores se encuentren y puedan hablar de nuestra biodiversidad y ponerla en valor. “Es muy relevante tomar las voces de las personas mayores, relevarlas, y confiar en que ellas son un pilar fundamental en la sociedad, la familia y los barrios, y tienen mucho que aportar en la protección del medioambiente”, expresó.

Por su parte, Paula Valladares, trabajadora social y directora de la Fundación de las Familias de Recoleta, agradeció ser parte de este programa. “Estamos muy contentos de participar en este cuarto año de Ruta Nativa, compartiendo saberes, experiencias y aprendizajes y este año en particular, llenarnos de herramientas que nos van a permitir mejorar nuestro espacio en Fundación de las Familias de Recoleta. Nos alegra poder compartir con este grupo humano y profesional de PARQUEMET y el IEB y con nuestras personas mayores, pensando que este espacio les ayuda a vincularse entre sí, acompañarse y beneficiar su calidad de vida”.
Caminantes de la ruta

Emilia Araya, participante, entregó sus reflexiones durante la última jornada. “Quiero dar las gracias a la Ruta Nativa, por lo que me ha entregado estos cuatro años. Comencé participando solo por compartir. Luego estuve feliz conociendo y mirando a los animales y ahora en el cierre de este año, estoy muy contenta también. Todas las relaciones que se han formado son muy enriquecedoras. Esperamos que la Ruta siga, por lo bien que nos hace, compartiendo entre iguales y también con los jóvenes que nos están enseñando y acompañando. Somos generaciones que nos unimos para pasarlo bien”.

Por su parte, Teresa Moya, quien por segundo año es parte del programa, también compartió su experiencia. “El primer año llegué por medio de una amiga y me gustó mucho. Y este año la Ruta Nativa me ha hecho mucho mejor porque estoy con depresión. Yo vivo sola y esto me sirve mucho, además de otras actividades y talleres que realizo. Me ha servido estar acá porque encontré buenas amigas que me apañan. Es lo mejor que me ha dejado la FUNFAS, un espacio que ha sido muy acogedor”.
Finalmente, Carlos Robles expresó su agradecimiento por este espacio tan diferentes a los que había frecuentado, como clubes deportivos. “Aquí es bastante interesante y nos enseñan sobre la naturaleza. Toda la gente es muy amable y es muy rico acercarse a los árboles y las plantas. Nos enseñaron muchas cosas. La convivencia fue algo espectacular y he participado en otras Rutas Nativas, pero ésta ha sido un siete. Ojalá que haya otra más donde podamos dejar nuevos recuerdos”.




