enero 24, 2025
Red de investigación internacional une las ciencias sociales y naturales para abordar los sesgos de género en la generación de datos sobre biodiversidad

Entre el 20 y el 23 de enero de 2025 se desarrolló en Santiago el primer encuentro presencial de la Red de Investigación Interdisciplinaria BioSocioCultural, plataforma internacional colaborativa financiada por ANID, que busca articular dos áreas de estudio cruciales de las ciencias naturales y sociales: la producción de datos sobre biodiversidad y los estudios críticos de género.

El proyecto, titulado Biosociocultural Interdisciplinary Research Network: Rethinking theories and research practices on biodiversity and gender, del que participa la subdirectora del IEB y académica de la UACh, Olga Barbosa, cuenta además con investigadoras e investigadores de la Universidad Católica de Chile, Universidad Mayor, Centro de Justicia Educacional (CJE), Wildlife Conservation Society (WCS) y la Corporación Capital Biodiversidad desde Chile, y de la Universidad de California Santa Cruz (UCSC), Arizona State University (ambas de EEUU), Uppsala University (Suecia), Curtin University (Australia), y University of Twente (Holanda).
Claudia Matus, académica de la PUC y directora del proyecto y del CJE, explica: “La red combina personas dedicadas a la investigación en biodiversidad, epistemologías feministas, estudios sociales de la ciencia, y justicia socioambiental, con el fin de abordar de manera conjunta la triple crisis planetaria y las múltiples desigualdades de género asociadas. En esta ocasión nos reunimos el equipo chileno junto a nuestras y nuestros 6 invitados internacionales, para analizar críticamente cómo se producen los datos sobre biodiversidad, y qué pasa cuando en estos estudios tratamos el tema de género como hipótesis, en vez de asumirlo como supuesto de entrada”. Por su parte, Rodrigo de la Iglesia, microbiólogo marino de la PUC y subdirector del proyecto, añade: “con este proyecto primero esperamos abrir un espacio de trabajo transdisciplinar que hasta ahora no existe, y que nos permita cambiar la forma en que abordamos la generación de conocimiento en ciencias biológicas”.

Algunas de las preguntas que guían el proyecto son: ¿Cómo se pueden mejorar los datos sobre biodiversidad cuando se integra el género como herramienta epistemológica? ¿Qué cambia en la descripción de la biodiversidad cuando se utiliza el género como hipótesis y no como supuesto? Cuando el género es un componente crítico, ¿cómo los datos sobre biodiversidad desafían las decisiones de quienes formulan políticas públicas sobre crisis climática y desigualdades? Olga Barbosa, investigadora de la red, comenta: “la estrategia de género del IEB avanza exitosamente en términos de los indicadores estándar comprometidos, pero sabemos que eso no es suficiente. Ahora debemos avanzar para que desde el IEB podamos realizar investigación con perspectiva de género, que es ir mucho más allá que solo cumplir cuotas de inclusión de mujeres, lo cual obviamente es muy necesario. Por ejemplo, necesitamos entender cómo los múltiples sesgos de género podrían estar influenciando nuestra investigación en biodiversidad y por tanto como reproducimos o no la norma de género y como esta se traspasa eventualmente a políticas públicas que no serán justas para todas las personas. Este es un primer ejercicio piloto para preguntarnos algo fundamental, que es el cómo conocemos, cómo hacemos ciencia, y como nuestros múltiples sesgos, influencian las consecuencias de nuestros resultados”.

Además de las reuniones de trabajo en equipo, el encuentro de la red contempló talleres para estudiantes de postgrado, con el apoyo de becas del IEB, e impartidos por las y los invitados internacionales. Jenny Reardon, directora del Science and Justice Research Center de la UCSC, señala que “la importancia de un proyecto como este es que, para abordar los grandes problemas planetarios a los que nos enfrentamos, es crítico reunir a personas de diferentes contextos, lugares y perspectivas. Lo más singular en este caso es que tenemos una integración significativa de las ciencias sociales y naturales, relaciones de trabajo reales, tema del que se habla mucho, pero suele ser difícil hacerlo desde las instituciones”. Por su parte, James Boucet-Battle, co-director del mismo centro, recalca que “encuentros como este son una oportunidad maravillosa para juntar a una comunidad global de investigadores e investigadoras, lo que nos permite descentrar las afirmaciones y el trabajo científicos del hemisferio norte, que han eclipsado el importante trabajo que se realiza en el Sur Global”.

María Valladares, becaria IEB de Coastal Solutions University of Cornell, fue una de las personas participantes, quién comenta: “tuvimos 5 talleres, sobre ciencia y justicia, storytelling, interseccionalidad, justicia climática multiespecie, metodologías feministas y decoloniales, por ejemplo la metodología cuerpo-territorio fue muy significativa. Para mi trabajo práctico en gobernanza de áreas costeras y humedales, estos talleres ampliaron mi marco teórico y metodológico, ofreciendo una aproximación alternativa al territorio. También permiten reconocer desde dónde nos situamos como investigadores y gestores ambientales, para intervenir estos ecosistemas. Y desde la perspectiva del cuidado, me ayudó a pensar cómo llevamos las relaciones interdisciplinarias, y cómo aprender a vivir en un planeta que ya está dañado, aprender a ser afectados por ello y poder trabajar dentro de ese contexto personal.”
El supuesto de base del proyecto es que el uso acrítico de la norma binaria de género para producir datos sobre la biodiversidad, simplifica y reduce la complejidad del mundo natural, lo que trae consecuencias negativas, como el uso de datos sesgados o incompletos para informar las políticas públicas de conservación. Al respecto, Bárbara Saavedra, directora de la WCS Chile, afirma que “en la WCS trabajamos desde la práctica científica de la conservación, práctica que en sí misma resume y conecta muchas cosas que están ocurriendo en la academia, los territorios y los espacios de toma de decisión. Este tipo de proyectos tradicionalmente se generan en la academia, pues ahí es dónde está la mayor parte de los recursos para la conservación, pero no funcionan sin una diversidad de actores”.
El encuentro culminó identificando temas, diferencias y perspectivas comunes, en búsqueda de pasos a seguir para desafiar los sesgos o suposiciones en el muestreo, el uso de instrumentos, la organización e interpretación de los datos de biodiversidad, e identificando los tipos de resultados comunes que arrojará el proyecto.