abril 27, 2026
Programa que busca prevenir extinción de cactáceas obtiene reconocimiento a nivel nacional

-El programa XPP Copiapoa fue reconocido como una de las 15 iniciativas destacadas a nivel nacional en la primera edición de ColaboraX, en la categoría “Acción por el Clima”, impulsada por CAF – Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe.
-Iniciativa cuenta con el apoyo del IEB y la participación de Pablo Guerrero, investigador de este centro de excelencia y de la UDEC.
Con la presencia de autoridades de gobierno, parlamento, empresarios, investigadores y emprendedores, el pasado jueves 23 de abril en TVN, se realizó la entrega del premio ColaboraX, iniciativa organizada por Gulliver, Innovación de El Mercurio y 3xi, que busca visibilizar proyectos que, desde la colaboración, aportan a los principales desafíos del país.
En esta oportunidad, se distinguió al programa XPP Copiapoa, quien fue reconocido como una de las 15 iniciativas destacadas a nivel nacional, en un proceso que convocó más de 300 postulaciones evaluadas por un jurado multisectorial, y que en conjunto representan iniciativas con impacto en más de 1.200.000 personas en Chile.
Particularmente, el proyecto Copiapoa XPP, desarrollado con apoyo del Instituto de Ecología y Biodiversidad, apunta a reducir las amenazas a la extinción de cactáceas del género Copiapoa y sus más de 8 millones de años de historia evolutiva. Dicho género, distribuido entre las Regiones de Antofagasta y Coquimbo, considera a 32 especies y 7 subespecies, de cuyo total un 80% se encuentra amenazado.

En ese contexto, la iniciativa pone en valor la capacidad para articular actores diversos en torno a un propósito común, destacando el rol de la colaboración en el desarrollo de soluciones innovadoras frente a la crisis climática y la pérdida de biodiversidad.
“Este reconocimiento premia el corazón de nuestro trabajo, que busca colaborar desde la academia, el sector público y privado, para evitar la extinción de las cactáceas del género Copiapoa. En nuestro equipo proyectamos un trabajo a largo plazo, considerando que hay muchas otras especies amenazadas con las que podríamos replicar este modelo de trabajo”, destaca Pablo Guerrero, investigador IEB y de la UDEC, e integrante de Copiapoa XPP.
Un modelo piloto para la prevención de extinciones
XPP Copiapoa es el primer piloto en Chile del Programa de Prevención de Extinciones (XPP), un modelo diseñado por Cienciambiental que busca actuar de manera anticipada frente al riesgo de pérdida de biodiversidad.
Este modelo se implementa de manera articulada junto al IEB e Insular Chile, integrando investigación científica, conservación y restauración ecológica, y trabajo territorial, para avanzar hacia un modelo escalable de protección de especies en el largo plazo.

“Este reconocimiento destaca la importancia de avanzar hacia modelos de conservación colaborativos que integren ciencia, comunidades e instituciones públicas y privadas. XPP Copiapoa es un proyecto piloto en Chile que busca actuar con urgencia fomentando esfuerzos transversales para lograr un impacto real en las poblaciones de especies amenazadas y reducir riesgos de extinción, articulando a diversos actores en torno a un propósito común”, señala Marcela Torres, directora del proyecto por parte de Cienciambiental.
En este marco, la restauración ecológica se posiciona como un componente clave para fortalecer la resiliencia de los ecosistemas. “La restauración ecológica permite recuperar la funcionalidad de los ecosistemas, lo que puede mejorar su capacidad de adaptación y resiliencia al cambio climático. Esto toma especial relevancia en ecosistemas frágiles, fragmentados y únicos, como los que habita el género Copiapoa”, señala Iñigo Ricalde, cofundador y gerente general de Insular.
Un enfoque integrado para la conservación del desierto de Atacama
El modelo XPP se estructura en torno a cuatro ejes estratégicos: investigación e innovación, conservación y restauración, desarrollo local y educación, y articulación estratégica. En conjunto, estos permiten abordar la conservación desde una perspectiva integral, basada en evidencia y con proyección territorial.
“Este reconocimiento valida una premisa central del programa: que los ecosistemas hiperáridos costeros funcionan como laboratorios naturales para anticipar respuestas biológicas al cambio climático. La integración de microclima, genómica e isótopos permite traducir procesos eco-evolutivos en indicadores concretos de vulnerabilidad y adaptación”, explica Pablo Guerrero.

Desde el ámbito científico, el programa posiciona a los ecosistemas del desierto del norte de Chile como espacios clave para comprender procesos de adaptación en condiciones extremas, y desde el ámbito comunitario busca que las comunidades locales valoren la naturaleza que los rodea y tengan un rol activo en su cuidado.
Asimismo, el reconocimiento refuerza el carácter articulador del programa, integrando academia, sector público y privado mediante un enfoque interdisciplinario que proyecta la evidencia científica en decisiones concretas de conservación.