junio 4, 2024

“Plantar árboles es muy positivo siempre y cuando se realice en el contexto y con la especie adecuada”

Sitio de forestación donde se plantó Pinus contorta en una estepa semiárida patagónica, cerca de Junín de los Andes (Argentina). Fotografía: Mauro Sarasola. Panel superior derecho: Repoblación forestal con Pinus spp. en una pradera del Drakensberg (Sudáfrica). Fotografía: Brian W. van Wilgen. Panel inferior izquierdo: Imagen aérea de una zona de forestación en el Bosque Nacional de Nebraska en Halsey (Estados Unidos). Fotografía de la Revista Journal of Ecology.

Diversas organizaciones civiles, públicas y privadas han adoptado la plantación con árboles como una medida de mitigación para hacer frente al cambio climático. Sin embargo, esta acción, que a primera vista parece muy positiva pues permitiría la captura de carbono de la atmósfera de manera natural, requiere una cuidadosa planificación y gestión. Un reciente artículo titulado “Consecuencias imprevistas de la plantación de árboles autóctonos y alóctonos en ecosistemas desarbolados para mitigar el cambio climático”, publicado en la revista Journal of Ecology, aborda esta problemática, el cual tiene como autor al investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad-Chile, Aníbal Pauchard.  (https://besjournals.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/1365-2745.14300

Aunque los árboles son considerados esenciales para mitigar el cambio climático, y muchas estrategias de secuestro de carbono dependen de plantaciones forestales, introducir árboles en ecosistemas que naturalmente carecen de ellos puede ser contraproducente. 

Aunque pueden aumentar la captura de carbono en superficie, estos árboles pueden reducir el carbono almacenado en el suelo. También, pueden disminuir el albedo -porcentaje de radiación que cualquier superficie refleja respecto a la radiación que incide sobre ella- y aumentar la frecuencia e intensidad de incendios, reduciendo así la efectividad de la forestación como estrategia climática. También resulta preocupante que las plantaciones pueden afectar negativamente la biodiversidad, la productividad de sistemas nativos, el rendimiento hídrico y los ciclos de nutrientes, exacerbando otros componentes del cambio global. Por otro lado, las invasiones de árboles originadas por estas plantaciones pueden intensificar aún más estos impactos negativos.

El ecólogo especialista en especies invasoras, Aníbal Pauchard, advierte que plantar árboles en áreas donde naturalmente no han existido, como desiertos, humedales, montañas y matorrales, puede tener efectos negativos. Estas zonas, que han evolucionado sin árboles, pueden sufrir alteraciones significativas al introducirse bosques artificiales o plantaciones forestales, impactando negativamente tanto en el medio ambiente como en la calidad de vida de las personas. Ante ello, es importante destacar que “plantar árboles es muy positivo siempre y cuando se realice en el contexto y con la especie adecuada…, uno debería plantar y restaurar bosques donde en forma natural existían bosques y el ser humano con su propia actividad, lo destruyó, eso es lo que se denomina restauración ecológica de bosques y ecosistemas degradados. Para fines de mitigación climática, usar especies no nativas sólo se debiera hacer en un caso excepcional, pero bajo ningún punto de vista se deben utilizar especies exóticas invasoras”, destacó.

 

Consideraciones para reforestar

El acuerdo de Bonn (Alemania), realizado en 2011, estableció el objetivo de restaurar 150 millones de hectáreas de bosques en diversas partes del mundo para alcanzar una meta de forestación hacia 2020. Sin embargo, en este acuerdo no se definió de forma clara las especies adecuadas, evitando que fueran invasoras. «Aquí se abrió una caja de pandora para los ecosistemas de bosque, ya que casi cualquier plantación forestal podría unirse a este desafío. Esto es preocupante, ya que bajo el pretexto de resolver un problema, se puede generar otro muy grave, como la pérdida de biodiversidad o de ciertos servicios ecosistémicos. Por eso “es importante promover las evaluaciones ambientales, para conocer los riesgos y beneficios facilitando la decisión de mantener el ecosistema como está o restaurarlo, en lugar de convertirlo necesariamente en una plantación forestal,» destacó el investigador.

Chile está alineado con las políticas internacionales de mitigación climática y las plantaciones de especies arbóreas son un pilar fundamental de estas estrategias. Sin embargo, es crucial entender que existe una interacción entre la especie y el lugar donde se plantará, lo que requiere coherencia. Por ello, es vital realizar estudios de prefactibilidad y evaluación ambiental para obtener esta información, incorporando la dimensión ecosistémica y la fijación de carbono.

Hoy en día, ecosistemas naturalmente desprovistos de árboles están siendo reemplazados por plantaciones forestales en todo el mundo. La introducción de especies con rasgos novedosos, como un crecimiento relativamente rápido, produce numerosos cambios en los ecosistemas a escala del paisaje. En el contexto de las acciones para mitigar el cambio climático, los bonos de carbono ejercen una gran presión para fijar carbono mediante plantaciones forestales. «A veces se ven como una herramienta fácil para fijar carbono, pero existen riesgos complejos que requieren un análisis más detenido. Hay dudas sobre si es la mejor medida. Este artículo ofrece una revisión más sistemática de estos problemas y considera el llamado de la comunidad científica a ser más cautelosos respecto a la plantación de árboles», destacó Pauchard.

Existen ejemplos, como la estepa patagónica chileno-argentina, donde la introducción de especies foráneas, especialmente pinos, ha provocado la pérdida de servicios ecosistémicos, valores paisajísticos y biodiversidad. Aunque estas plantaciones «fijan carbono», también liberan carbono del suelo, lo que evidencia la complejidad del asunto, según el investigador. Además, es crucial considerar los impactos negativos, como el aumento de incendios forestales, que agravan el problema.

Finalmente, se espera que para Chile, reflexiones como éstas sean consideradas en la implementación de la nueva Ley Marco de Cambio Climático, la cual promoverá la restauración de bosques y otros ecosistemas nativos en Chile, asegurando así una mirada de sustentabilidad en el largo plazo. En este sentido, el investigador del IEB, Lohengrin Cavieres, quien es parte del comité de la nueva Ley Marco de Cambio Climático destaca que “en toda acción de mitigación es necesario evaluar en profundidad los cómo, cuándo y dónde, y tomar decisiones basadas en conocimiento”.