septiembre 11, 2026
Olga Barbosa abrió seminario “Más allá del terroir”: biodiversidad como valor estratégico para el vino chileno

-La directora alterna del IEB, mostró el valor de la naturaleza para la industria durante encuentro realizado el 8 de septiembre en el Campus Casona de la Universidad Andrés Bello.
-Jornada reunió a representantes de la academia, el sector vitivinícola, instituciones públicas y organizaciones vinculadas al vino para analizar el aporte de la biodiversidad a la identidad, resiliencia y proyección internacional de esta industria.
La biodiversidad como parte de la identidad de los territorios vitivinícolas, su contribución a la resiliencia frente al cambio climático y las oportunidades que ofrece para diferenciar el vino chileno en los mercados internacionales fueron algunos de los principales temas abordados en el seminario “Más allá del terroir: Biodiversidad como valor para el vino chileno”, realizado el 8 de septiembre en Campus Casona de la Universidad Andrés Bello (UNAB).
El encuentro fue organizado por el Centro de Investigación para la Sustentabilidad (CIS UNAB), junto al Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), ProChile, el Programa Vino, Cambio Climático y Biodiversidad y Vinífera Consultora, además de la colaboración de Mujeres del Vino (MUV Chile), el Movimiento de Viñateros Independientes (MOVI) y Vinos de Chile.
La jornada reunió a representantes de la academia, la industria vitivinícola, instituciones públicas y organizaciones del sector, y contó con la conducción de Marcela Verdugo, directora de Unidad de Transferencia Tecnológica del IEB. El propósito de la jornada fue avanzar en una conversación acerca de cómo incorporar la biodiversidad de manera más estratégica al desarrollo de una industria que constituye uno de los productos con los que Chile se proyecta al mundo.

En sus palabras de apertura, el decano de la Facultad de Ciencias de la Vida de UNAB, Felipe Simón, destacó el valor de generar espacios de colaboración entre distintos sectores, y el papel de la universidad como articuladora entre la ciencia, la industria y el sector público.
“Este encuentro refleja con mucha claridad la forma en que queremos hacer investigación y que esta investigación pueda seguir fortaleciendo el futuro que queremos proyectar. Una ciencia que se construye en colaboración, que dialoga con otros sectores y que busca contribuir a desafíos concretos en nuestro país”.
Biodiversidad, territorio y la identidad del vino
A partir de más de dos décadas de investigación, Olga Barbosa, directora del Centro de Investigación para la Sustentabilidad de UNAB y directora alterna del Instituto de Ecología y Biodiversidad, se refirió a “La verdadera identidad de nuestro terroir”.
En su presentación, expuso evidencia sobre la relación entre la biodiversidad presente en los territorios vitivinícolas y los microorganismos asociados a las plantas y uvas. En particular, mostró diferencias en las comunidades de hongos presentes en distintas viñas y cómo estas se relacionan con la vegetación nativa y con la particularidad de cada viñedo, por lo tanto, su propio terroir.
Para la investigadora y también creadora del Programa VCCB Chile, uno de los principales desafíos es que este conocimiento científico se traduzca en una oportunidad concreta para la industria y permita poner en valor la singularidad de los ecosistemas chilenos:
“La idea es que se propague la voz, porque la biodiversidad endémica que tenemos en Chile tiene mucho que ver con la calidad y la tipicidad del vino. Entonces, hoy en día lo que nos interesa es que esta estrategia, toda esta ciencia que hemos hecho, se use para mostrar la cara del vino chileno”.

La directora del CIS también destacó que actualmente existen cerca de 46 mil hectáreas de bosque natural esclerófilo dentro de predios vitivinícolas que se encuentran bajo acuerdos de conservación voluntaria –fuera del esquema público—, una superficie que representa un patrimonio natural relevante para el sector.
En este contexto, llamó a avanzar desde la investigación hacia una valorización más explícita de este patrimonio como elemento diferenciador del vino chileno: “Hay una oportunidad gigantesca y esa es la idea de que hoy día hablemos del terroir de la biodiversidad y que salgamos con unas conclusiones interesantes para preguntarnos y ver cómo hacemos que nuestro vino chileno de verdad muestre lo que es”.
Viñedos resilientes y oportunidades de negocio
Las siguientes presentaciones ampliaron la discusión hacia los desafíos que enfrenta la industria vitivinícola ante el cambio climático y las oportunidades que surgen al incorporar la biodiversidad en las estrategias productivas y de negocio.
El académico y director del Centro Tecnológico de la Vid y el Vino de la Universidad de Talca, Yerko Moreno, abordó las amenazas climáticas que hoy enfrenta la vid y se refirió al viñedo como un agroecosistema complejo, destacando especialmente el papel del suelo y la necesidad de fortalecer su actividad biológica para avanzar hacia sistemas más resilientes.
En este contexto, planteó que “mantener y aumentar la biodiversidad, debiese ser una de las metas del manejo del viñedo, […] porque es la única forma de soportar los embates del cambio climático y avanzar hacia agroecosistemas más resilientes”.
Moreno, quien es también investigador de CITAGRO, relevó el potencial de los suelos con mayor contenido de materia orgánica para mejorar la retención de agua y contribuir a la adaptación de los sistemas productivos, en un escenario en que la industria deberá responder a crecientes exigencias de los mercados en materia de uso del agua y emisiones.
Esta mirada se conectó con la conferencia magistral de Ximena Rueda, decana de la Facultad de Administración de la Universidad de Los Andes, Colombia, y copresidenta de la Evaluación Mundial de Empresas y Biodiversidad de IPBES, quien abordó la relación entre biodiversidad y negocios, dejando claro que “revertir la tendencia está en nuestras manos. Hay oportunidades enormes de hacer que lo que es bueno para la naturaleza sea también bueno para los negocios”.
Su presentación destacó que incorporar la naturaleza en las decisiones empresariales puede contribuir no solo a gestionar riesgos, sino también a generar eficiencias, reducir costos y diferenciar productos. En esa línea, Rueda señaló: “La biodiversidad puede convertirse en un elemento diferenciador, pero uno requiere invertir en investigación para identificar a ciencia cierta cuáles son esos elementos diferenciadores, cuáles son esas características organolépticas y cómo se relacionan con los paisajes”.
Las voces de la industria: del concepto a la práctica
El seminario concluyó con el panel “Voces del sector vitivinícola chileno”, moderado por Gonzalo Rojas Aguilera, director ejecutivo de Vinífera, y que reunió a representantes de Wines of Chile, MOVI y Mujeres del Vino, junto con académicos internacionales.
La conversación permitió trasladar los contenidos abordados durante la jornada a los desafíos concretos de la industria, poniendo especial atención en la necesidad de integrar la biodiversidad y la diversidad biocultural no solo en las prácticas productivas, sino también en la forma en que el vino chileno es comunicado y valorizado.

Desde Wines of Chile, Laura Leiva destacó la estrecha relación entre biodiversidad, patrimonio e identidad del vino chileno: “Los vinos son parte de la Imagen País, y por tanto, producir vinos va de la mano con conservarlos. Proteger la biodiversidad es proteger nuestro patrimonio, nuestro entorno y nuestros vinos. Todo eso es parte de nuestra responsabilidad”.
En tanto, Claudia Gacitúa, representante de MUV y de la Universidad Andrés Bello, llamó a ampliar el concepto de biodiversidad para incorporar también la dimensión humana y los conocimientos que han contribuido históricamente a construir los territorios vitivinícolas. La conversación abordó además el desafío comunicacional de traducir estos conceptos en relatos comprensibles y coherentes para los consumidores.
Desde la perspectiva de los productores, Juan Pablo Rosset, presidente de MOVI, planteó que “no basta solo con poner la palabra biodiversidad en una etiqueta. El desafío está en la forma de hacer los vinos para darle una identidad local al producto”.

De esta manera, el seminario “Más allá del terroir” cerró relevando una mirada que conecta ciencia, conservación y producción, y que plantea la biodiversidad como parte del patrimonio de los territorios vitivinícolas, pero también como una oportunidad para fortalecer la resiliencia y diferenciación del vino chileno frente a los desafíos ambientales y las nuevas exigencias de los mercados.
