octubre 29, 2024
Lohengrin Cavieres y la Ley de Cambio Climático: “El peligro es quedarnos solo en las buenas intenciones»

La Ley Marco de Cambio Climático fue promulgada en 2022 con metas ambiciosas. Apunta a que el país sea carbono neutro para 2050, junto con fortalecer la adaptación frente a los efectos del cambio climático. Esto incluye aumentar la resiliencia de los ecosistemas y las comunidades ante fenómenos como sequías, incendios y eventos climáticos extremos.
Se lee bien, pero ¿cómo ha funcionado ahora que entramos al último tercio del 2024? Para buscar respuesta, contacté a Lohengrin Cavieres, quien accedió a una entrevista.
Cavieres es doctor en Biología de la Universidad de Chile y profesor de la Universidad de Concepción. Dentro de sus áreas de investigación se encuentran la ecología y la fisiología de plantas de alta montaña. Está particularmente interesado en las adaptaciones funcionales que permiten a las plantas sobrevivir en estos ambientes extremos.
–¿Cómo evalúas la Ley Marco de Cambio Climático a dos años de su promulgación?
–A pesar de los avances significativos que representa la Ley Marco de Cambio Climático, su implementación está enfrentando importantes desafíos. Uno de los más importantes es la coordinación intersectorial y sentidos de realidad a nivel país. Por ejemplo, la reducción de emisiones implica transformaciones en sectores económicos clave, como la generación de energía y el transporte. La electromovilidad es promovida como una meta ideal, pero el plan nacional no está considerando que en la gran mayoría de nuestras regiones el transporte público no depende del Estado, ni siquiera es regulado, por lo tanto, hay que pensar en incentivos reales para que dicho transporte incorpore de manera efectiva la electromovilidad. Esto requiere un diálogo constante entre los ministerios y sectores involucrados, así como mecanismos de seguimiento y evaluación rigurosos.
–¿Cómo han funcionado los mecanismos para la implementación efectiva de la ley?
-Se ha creado una estructura de gobernanza que incluye tanto instancias de coordinación nacional como regional. Cada municipalidad debiera contar con planes de adaptación, los que a su vez deberían estar alineados con los generados por los comités regionales. Sin embargo, no se están generando instancias reales de comunicación e interacción, lo que sin duda es peligroso, ya que buenas intenciones pueden quedarse solo en eso, pues pude que no haya una “bajada o aterrizaje” efectivo de medidas propuestas.
–De estos planes de aplicación insuficiente, ¿cuál se te viene a la cabeza?
-El recientemente promulgado plan para fortalecer la resiliencia de la agricultura, la ganadería y la silvicultura frente a las variaciones climáticas, como sequías y cambios en los patrones de precipitación, tiene como medidas la promoción de cultivos más resistentes a las nuevas condiciones climáticas y al estrés hídrico. No obstante, hay muchas preguntas sin responder: ¿cómo haremos esto a nivel de los planes regionales y comunales?, ¿cómo y quién propone dichos cultivos?, ¿en qué evidencia nos basamos?
-A tu juicio, ¿dónde estamos más al debe?
–Aunque la Ley Marco de Cambio Climático en Chile establece una visión ambiciosa y necesaria para enfrentar la emergencia climática, la implementación de esta ley representa un reto complejo que exige la colaboración de todos los sectores de la sociedad, para así no perder una oportunidad casi única para transformar el modelo de desarrollo del país y asegurar un futuro sostenible para las generaciones presentes y futuras.