febrero 26, 2024

La ruta del castor en Tierra del Fuego: una especie invasora que ataca al fin del mundo

Durante enero, parte del equipo de comunicaciones del Centro Basal Instituto de Ecología y Biodiversidad -IEB-, junto con el programa integrativo del IEB INP4: Laboratorio de Invasiones Biológicas -LIB-, fue parte de una travesía por el extremo sur del mundo. Nos unimos por cinco días al rodaje en terreno de realizadores audiovisuales de la serie documental “Invasores” del Canal UChileTV. El castor protagonizó el último capítulo de la serie, el cual será emitido a partir de fines de marzo de 2024.

Comprender la problemática socioecológica de las especies exóticas invasoras con un enfoque territorial, es el objetivo de la serie nacional “Invasores”, que en seis capítulos dará a conocer la problemática en diversos lugares de Chile, proyecto realizado gracias al fondo Ciencia Pública del Ministerio de Ciencia, Conocimiento, Tecnología e Innovación. 

Carlos Saavedra, realizador audiovisual y director del programa, quien además dirige el Departamento de Comunicación Audiovisual de la Facultad de Comunicación e Imagen FCEI de la Universidad de Chile, destaca el sacrificio desde el ámbito científico, del mismo rodaje y las localidades. “Hemos realizado un rodaje satisfactorio, tenemos un material rico en lo narrativo desde la ciencia, etnografía, paisaje y especies. Esto no es fácil de lograr, los programas o series de especies o fauna son sumamente largos en rodaje, en nuestro caso el tiempo y el equipamiento no fue el ideal, sin embargo, lo logramos gracias a un trabajo mancomunado”, destacó.

 

Castores trabajadores

Efecto de los diques de castores en Parque Karukinka.
Efecto de los diques de castores en Parque Karukinka.

Viajamos en avión desde Concepción hacia Santiago y luego nos unimos como grupo de curso de colegio con el equipo audiovisual para partir a Punta Arenas, y comenzar la travesía en búsqueda del castor. La primera parada fue en la sede de la ONG Wildlife Conservation Society -WCS- en Punta Arenas para conversar más sobre esta problemática y sus planes de manejo y conservación en el remoto parque austral Karukinka, 300.000 hectáreas destinadas a su conservación como laboratorio natural. Allí conversamos con Javiera Constanzo, veterinaria especialista en medicina de conservación, y asistente de dirección científica de la ONG.

En la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, ​​​existen diversos conflictos socioecológicos, sin embargo, dentro de las especies exóticas invasoras, los castores son una especie emblemática. El castor es el roedor más grande que habita hoy en Chile, fue introducido desde Canadá por la marina argentina en la isla Tierra del Fuego, específicamente en el Lago Fagnano en 1946 para promover la industria peletera, sin embargo, esta actividad no prosperó y esos 20 castores se multiplicaron sin restricción debido a la ausencia de depredadores naturales. 

Javiera Constanzo, veterinaria especialista en medicina de conservación, y asistente de dirección científica de la ONG WCS.
Taxidermia de castor, WCS.
Taxidermia de castor, WCS.

De esa forma cruzó a territorio nacional, donde encontró un hábitat totalmente disponible e hizo lo que mejor sabe hacer, tapar cursos de agua y crear su propio ecosistema, “similar a lo que hacen los humanos, los castores alteran los ecosistemas para que se adapten a ellos, son ingenieros ecosistémicos, para los roedores es muy importante masticar y roer, pues sus dientes están en constante crecimiento, son tan poderosos que pueden botar troncos completos de árboles”, señaló la investigadora. Al apilar estos troncos, arbustos, palos y restos de vegetación, construyen diques, bloqueando cursos de agua, los cuales dejan de fluir. Al inundar estos hábitats, pasan de ribereños a hábitats lacustres, generando una alteración enorme, principalmente en áreas boscosas pues al castor le gusta alimentarse de la corteza de los árboles. 

“Cuando vas al Parque Karukinka, y miras este escenario desde las cuencas, se siente como si hubieran tirado una bomba, los árboles están muertos, blancos y caídos en una extensión enorme. En ese hábitat anegado por el agua, los árboles no pueden crecer, a no ser que intervengamos, y se libere y drene el agua”, señaló. Aún así, el tiempo de recuperación es largo, y no es posible saber si el bosque podrá volver a su estado natural previo, ya que los bosques en Chile no están adaptados a este tipo de impactos. “Cuando se trae una especie que no evolucionó junto con el ecosistema, uno puede extraerla, pero el tiempo de recuperación no es necesariamente el deseable para volver a ser saludable en un tiempo corto. Hay cosas que hemos perdido por el castor, es importante actuar para evitar que siga impactando más áreas”, afirmó Javiera Constanzo. El bosque de la isla Tierra del Fuego es mixto con distintas especies, siendo dominante la lenga, pero son pocas las especies que se adaptan a esas condiciones extremas, por lo tanto no existe tanta riqueza, “lo que perdemos aquí es irremplazable”, destacó Javiera.

 

El valor de Tierra del Fuego 

Tierra del Fuego.
Tierra del Fuego.

Al segundo día nos tocó cruzar con todo el equipo audiovisual por el Estrecho de Magallanes para llegar a Porvenir en 2 horas de navegación. En este trayecto es inevitable asombrarse con el paisaje e imaginarse en qué punto del mapa nos encontramos, ¿cuántos viajes, recorridos e historias separan el continente de la isla del fuego?, ¿cómo habrá sido hace mil años observar desde lejos las distintas fogatas que alojaba este territorio subantártico?

Desde el ámbito ecológico, estas tierras y bosques también son valiosos para nuestro bienestar global, pues entre muchos beneficios tienen la capacidad de retener mucho carbono, sin embargo, el castor al acabar con los bosques reduce notablemente este beneficio. Hoy, en pleno proceso de cambio global, cambio climático y crisis de la biodiversidad es urgente actuar, “es muy importante que las especies y ecosistemas que ayudan a extraer estos gases de la atmósfera se conserven, como es el caso de bosques, estepas con pastos, y turberas (humedales ricos en musgos) muy presentes en la isla; y que son fuertemente impactados por el castor”, señaló Javiera Constanzo. Las turberas son ecosistemas valiosísimos a nivel mundial, que poseen la mayor capacidad de retener carbono a nivel del suelo, por lo tanto, al perderlos, liberamos más carbono y es posible acelerar el proceso de cambio climático, “es atemorizante dado al escenario que vivimos”, destacó Constanzo.

 

Conectarse con el territorio

Seguimos la travesía y llegamos a Porvenir, donde nos reunimos con Hema’ny Molina y su hija Fernanda Olivares de la Corporación Selk’nam, la cual busca fortalecer la cultura Selk’nam desde su territorio, para conocer más de fondo el contexto socioecológico de la problemática de las especies invasoras.

Esculturas de Plaza Selk’nam en Porvenir.

Ambas mujeres nos cuentan que esta isla es un verdadero paraíso, imposible de recorrer por completo, y que posee diversos microclimas, ecosistemas, fauna, etc. “Es reconocible sólo para quien está instruido, eso le agrega algo de misterio. Cuando caminas por la pampa, los bosques, sus ríos, la orilla del mar, encuentras una infinidad de vida en distintas formas, no vistas en otros lugares. Además el viento, el frío, la nieve, la convierten en un territorio bello para quien lo quiera apreciar. Tierra del Fuego abre las puertas del paraíso a quien viene con la intención de vivirlo”, destacó Fernanda Olivares. El pueblo originario Selk’nam, habita este territorio desde hace más de 3.000 años de forma pacífica, en comunión con la naturaleza, con una cosmovisión y espiritualidad que los mantenía en coexistencia. Sin embargo la colonización tardía -en comparación con otros pueblos originarios de Sudamérica- fue brutal y genocida, con una política de exterminio desde 1880 guiada por los estados Chileno y Argentino, lo que derivó en su sobrevivencia de la mano del exilio. Hoy varias familias descendientes Selk’nam trabajan en mantener vivas las costumbres de su pueblo, luego de cuatro o cinco generaciones, a través de la memoria, prácticas culturales y de preservación de su idioma.

Sendero La Paciencia, Parque Karukinka.
Sendero La Paciencia, Parque Karukinka.

En este sentido, el trabajo focalizado territorial de la Corporación Selk’nam se ha centrado en construir un camino social comunitario para enriquecer la identidad perdida y escondida de forma binacional, “las personas están empezando a sentir identidad, eso ha sido importante”, señaló Hema’ny Molina. Un ejemplo de reapropiación lingüística ha sido practicar su dialecto con los sonidos del viento de la isla y escuchando a las aves y animales, trabajo paulatino en comunidad. “Practicar el dialecto es más fácil cuando sentimos frío y tiritamos contra el viento, te atoras y entiendes por qué es gutural, es más fácil reconectarse”, señaló Fernanda, quien nos motiva a realizarlo con un temporal con rachas de viento sobre 60 km por hora que nos empujan, de esa forma sabremos bien cómo se debe pronunciar cada palabra. A su vez, han retomado las prácticas nómadas de caminar en grupos familiares para reconocer el territorio, sentirlo, y recolectar elementos de la naturaleza tales como plumas de aves, cuero de guanaco, junquillo, huesos para realizar artesanías como collares, diademas, penachos, canastas; y también frutos y plantas para alimentarse.

“El bosque se relaciona directamente con lo ancestral, cada piedra, río, árbol es un ancestro, todo lo vivo tiene conexión. Ellos hablan, se comunican y te transmiten cosas, te pueden sanar, ahí se encuentra nuestra medicina, es por eso que hoy mirando el bosque podemos entender que se encuentra enfermo, tenemos muchas amenazas, hay poco cuidado del ser humano, la salud del planeta va ligada con la salud de los bosques” señala Hema’ny. Fernanda nos cuenta que los incendios forestales y los castores son un reflejo de ello, “el castor encontró su propio paraíso, dan envidia sus piscinas y las vistas que tienen, cada castorera significa una gran cantidad de árboles muertos en el bosque, es una gran pena”.

 

Un paraíso para los pingüinos

Reserva Natural Pingüino Rey.
Reserva Natural Pingüino Rey.

Luego de esta profunda conversación y asombrarnos con la belleza de las esculturas de Plaza Selk’nam en Porvenir, seguimos la travesía hacia el sur de la isla, recorrido que nos permitió comenzar a observar la inmensidad de Tierra del Fuego, sus grandes praderas con la presencia de guanacos y zorros chillas, el imponente mar con delfines, y el vuelo de traros y cóndores que se cruzaban por el camino, adelantando lo que se vendría pronto, el paraíso mismo en la tierra.

Luego de casi 2 horas viajando, llegamos a la Reserva Natural Pingüino Rey donde nos recibió Maite Arriagada, su directora de investigación y divulgación científica. Allí se encuentra la única colonia de la especie pingüino rey en Chile, en el río Marazzi. Esta pequeña colonia llegó el año 2005, y cinco años después tuvieron sus primeros intentos reproductivos. Para el año 2015 ya existían 25 parejas, y actualmente son 40 las que disfrutan el ambiente tranquilo conservado por el grupo científico. “Es gratificante e impagable estar cerca en una estepa patagónica y ver todo lo que Magallanes ofrece”, señaló Maite. Esta especie es muy adaptable, y aquí poseen mucho alimento, por lo tanto descansan y reposan en la playa, es un sitio donde pueden reproducirse cómodamente. “Los pingüinos aumentan la belleza de Tierra del Fuego, durante el año se han registrado 120 especies de aves distintas, 80 tipos de flora, se ha encontrado la lagartija magallánica, es un lugar muy privilegiado”, señaló Maite.

Sendero La Paciencia, Parque Karukinka.
Sendero La Paciencia, Parque Karukinka.

Aún así, las especies exóticas invasoras -como el castor, la rata almizclera y el visón-, son una amenaza para el pingüino rey. Los castores pueden hacer socavones y hacer colapsar el lugar donde residen polluelos, quienes pueden morir de hipotermia. A pesar de que la WCS erradicó hace algunos años los castores de este río, lo repoblaron, “es necesario el trabajo en conjunto de manejo entre Chile y Argentina, la resolución de este problema es bastante compleja” señaló Arriagada.

 

 

Y el castor sí que se dejó ver

Castores en Tierra del Fuego. Créditos: Rafael García

Seguimos la ruta y llegamos de noche al sur de la isla, donde se encontraba nuestro alojamiento en Lago Blanco. Lo curioso y extraño para nuestros cuerpos es que seguía claro, a eso de las 23:00 horas recién se oscurecía, y el día en la isla se hacía extenso de tanta maravilla natural y realidad desconocida por nosotros los continentales. El tercer día de travesía nos tocaba recorrer el Parque Natural Karukinka y conocer in situ los grandiosos bosques de lengas, y lo destructivo que significan los diques y castoreras, presentes en un lugar valioso para admirar, contemplar y conservar. Aquí nos recibe la energética guardaparques Camila Labraña quien nos acompaña por senderos para conocer en vivo la gran huella de esta especie canadiense.

“Este roedor daña el bosque sub-antártico y las turberas, ecosistemas que son vitales para que el planeta funcione como tal, así es que las monitoreamos y realizamos trampeo para contenerlas. Tenemos líneas bases para saber qué represas o diques debemos priorizar, para ello analizamos los lugares que están más roídos (árboles pelados por sus dientes). Pero los castores vuelven a reparar sus represas y colocan más ramas para estancarlas. La observación del entorno es muy importante para conocer sus conductas, un ejemplo de ello es que el castor posee distintos escapes para salir del agua con toboganes de vegetación”, destacó Camila.

Con respecto al trabajo de concientización, la guardaparques señala que es vital conocer para proteger, “muchas veces la gente dice por qué matan al castor si son animales indefensos, sin embargo no saben el daño que ocasiona en el bosque, hay un gran trasfondo que se ve afectado, especies como zorros, carpinteros, insectos, flora, fauna y funga a raíz de esta problemática, es vital que la gente sepa lo que tiene en su territorio”, señaló. En ese sentido, enfatiza que también es importante conocer cómo es el castor para no confundirlos con especies nativas como el coipo, “es vital la divulgación para niñeces y jóvenes que no tienen la oportunidad de caminar o salir a parques o reservas naturales, informarse a través de actividades, videos o podcasts, es importante”, aconsejó. En su caso, Camila se dio cuenta desde pequeña que quería hacer algo por las especies que cohabitaban con ella en su territorio, “cuando uno se da cuenta de lo que quiere hacer no existen limitaciones, el trabajo de guardaparques es esforzado, pasamos 22 días al mes aquí en el parque, es prácticamente nuestra casa, convivimos con zorros, aves, carpinteros, vemos como el bosque cambia con las estaciones y el contraste de los colores. Aquí todas y todos trampeamos, cortamos leña, cocinamos, todos a la par”, destacó.

Diques realizadas por castores en Tierra del Fuego.
Diques realizadas por castores en Tierra del Fuego.

Al cuarto día, seguimos recorriendo el sur de la isla para obtener distintas tomas del colorido y esponjoso ecosistema de turberas, el contraste con los diques y represas, y encontrarnos finalmente con los castores. Llegamos al sendero La Paciencia y después de horas de caminar y quedarnos en silencio bajo la lluvia, con frío y hambre, logramos divisar a dos castores que estaban silenciosamente trabajando en un pequeño cauce. La emoción nos embargó, tener distintas tomas para la serie documental era una hazaña que cuesta obtener.

Luego recorrimos otros sectores para obtener distintas tomas de castoreras, observamos otra colonia de castores trabajando, y fuimos protagonistas al romperlas para reducir su impacto y obtener mejores tomas de su función y construcción. Esta visita la realizamos junto a Diego Callahan, concejal de la comuna de Timaukel, quien nos cuenta que la principal problemática social de las comunidades y los castores es en torno al acceso de agua producto de las represas que construye la especie.

 

La urgencia de la mirada socioecológica en el manejo del castor

Para el Laboratorio de Invasiones Biológicas, esta experiencia audiovisual ha sido gratificante, “hemos podido constatar en terreno el alto impacto de los castores”, señala su director Rafael García.  

Parte del equipo LIB y audiovisual del programa Invasores.

El equipo científico estudia hace 15 años patrones, dinámicas e impactos de las especies exóticas invasoras, y tratan de comunicar sus resultados a la ciudadanía, en ese contexto explorar nuevos formatos audiovisuales ha sido interesante. “No podríamos haberlo hecho con nuestras herramientas, el apoyo del equipo del Canal UChileTV y de su Facultad de Comunicación e Imagen ha sido vital para comunicar la problemática de manera novedosa, y usar a estas especies para conocer el contexto real del territorio y de sus problemáticas socioecológicas. Salir del dato duro, visualizar el impacto según las vivencias reales, y saber cómo lograrlo a través de otros medios comunicacionales, es muy interesante”, destacó García.

Entre los aspectos que más llamaron su atención durante la grabación de este capítulo, el investigador señala que fue la conciencia de la gente sobre la problemática, debido a que sufre sus efectos, “todos señalaban que la mayor problemática de la isla es el castor”, además de la magnitud del daño, “uno lee literatura y ve fotografías, pero observar valles completos llenos de diques y bosques destruidos por la acción de castores es impresionante”, señaló. Por otro lado, la dificultad de un manejo a gran escala en torno al trampeo y monitoreo, ayuda a dimensionar de mejor forma el problema, “si bien el trampeo es efectivo, es lento, requiere un trabajo respaldado por el estado, no puede seguir siendo a voluntad de propietarios y ONGs, es urgente una política binacional para desarrollar una labor más activa y permitir otras estrategias bajo condiciones particulares que promuevan la contención y el control, en este minuto no hay que cerrarse a nada, pues los impactos son enormes”, destacó. En ese sentido, el investigador señala que es preocupante el consumo y la calidad de agua para las y los ciudadanos de Tierra del Fuego, pues al estancarse por la acción del castor, ha empeorado notablemente.

Sendero La Paciencia, Tierra del Fuego.

Sobre la interdisciplina, el científico destaca la colaboración entre distintas áreas del conocimiento y saberes para el manejo de especies exóticas invasoras, que el manejo sea co-diseñado por personas que habitan el territorio, profesionales desde la veterinaria, ingeniería, sociología, antropología, comunicaciones, “para que realmente sea efectivo el manejo social, y económicamente viable en el tiempo su manejo y minimizar impactos”, destacó.

 

Arte y ciencia

Asimismo, el investigador García asume que desde la ciencia existe un sesgo academicista que el formato audiovisual y comunicacional obliga a romper, “ha sido fructífero la comunión entre ciencia, comunicaciones, territorio y capacidad audiovisual, ellos nos han enseñado cómo mostrar lo que queremos comunicar, de manera más didáctica y artística”, afirmó. A su vez, Carlos Saavedra destaca la cantidad de material, nutritivo en lo narrativo desde el ámbito científico, etnográfico, paisajístico y de especies.

Sendero La Paciencia, Tierra del Fuego.
Sendero La Paciencia, Tierra del Fuego.

“Existen varios aprendizajes de distinta naturaleza, de la cultura, relaciones, problemáticas, también comprender cómo opera la ciencia, entender sus dificultades y la importancia de sus estudios. Además existe un aprendizaje propio sobre distintas formas de vida, son elementos que te transforman, desde los mismos territorios y de lo simple, aprender del trabajo y del sacrificio, son cosas muy espirituales que te van cambiando y te da experiencia”, destaca el realizador audiovisual, quien hasta el momento había realizado mucha etnografía, pero nunca asociado a elementos científicos desde la biología.

Sobre la continuidad de estos ensambles de saberes y conocimientos entre arte y ciencia, el profesional anima a que las instituciones comprendan la importancia de lo que realizan, y que es necesario obtener recursos para divulgar estos conocimientos, saberes y reflexiones socioecológicas. “Esta es una serie documental urgente para Chile, comprender desde el ámbito científico pero con herramientas audiovisuales. Esta obra audiovisual posee un formato documental no sólo para comunicar lo científico, sino para compartir el arte de la cinematografía, que es algo que me interesa mucho. La contemplación, la atmósfera, la fotografía, es el componente que ha impulsado este proyecto para divulgar conocimiento y realidad, tanto para la gente de los territorios como las personas de grandes ciudades, quienes parecen estar distantes pero no. La tierra, el agua y los paisajes son uno solo, y es vital comprender su importancia en nuestras vidas”, destacó Saavedra. En ese sentido, uno de los objetivos de la obra es conmover e impresionar desde lo sensorial, por lo tanto existe una gran exigencia en el montaje de cada capítulo, etapa en la que se encuentra el equipo audiovisual para exhibir el primer capítulo a fines de marzo por el Canal UChileTV, el cual también será compartido por las redes sociales del IEB.