diciembre 26, 2025

IEB colabora en Línea Base Pública de Antofagasta

-Investigadores del Instituto de Ecología y Biodiversidad, IEB, y de otras instituciones, trabajan en proyecto científico para conocer y proteger el patrimonio biocultural de este territorio del norte de Chile.

-Recientemente, culminó la primera campaña de terreno en la zona costera de la Región.

En una de las regiones más áridas del mundo, donde la vida resiste y se adapta a condiciones extremas, un ambicioso proyecto científico busca hacer visible la biodiversidad y el patrimonio natural y cultural de Antofagasta. Se trata de la Línea Base Pública de la Región de Antofagasta (LBPA), una iniciativa del Ministerio de Medioambiente que reúne, ordena y genera información clave para la conservación de los ecosistemas y la toma de decisiones informadas sobre el territorio.

El proyecto es desarrollado por un equipo multidisciplinario de 35 investigadoras e investigadores del Instituto de Ecología y Biodiversidad, IEB, la Universidad de Antofagasta y la Pontificia Universidad Católica de Chile, PUC, quienes trabajan de manera coordinada para levantar información sobre 11 componentes ambientales, que van desde la biodiversidad terrestre y marina hasta el patrimonio cultural, el paisaje, el medio humano y la planificación territorial.

Trabajo en terreno

Desde el IEB, el equipo está a cargo de diversos componentes, entre ellos ecosistemas terrestres, áreas protegidas y actividades con impacto ambiental. Asimismo, sus integrantes están liderando la gestión de datos. En estas labores del IEB participan nuestras investigadoras e investigadores Paola Poch, Francisco Squeo, Felipe Méndez, Jaime Pizarro, Karina Martínez, Ricardo Segovia, Rosvita González, Daniel Ortiz y Juan Manuel Sáez.

Plataforma pública

“La línea base permite reunir información muy diversa de manera estandarizada, pública y accesible. Esto nos da un mayor conocimiento del territorio y nos permite identificar qué zonas son prioritarias para la conservación, qué especies o ecosistemas están en riesgo y cómo se puede gestionar el territorio de mejor forma”, explica Paola Poch, responsable de la gestión de datos y geomática del proyecto.

Uno de los principales aportes de la Línea Base Pública de Antofagasta (LBPA) es la integración de información que históricamente ha permanecido dispersa en artículos científicos, informes técnicos y bases de datos independientes. A través de una Plataforma Tecnológica desarrollada por investigadores del IEB, los distintos equipos de trabajo, conformados por científicos y especialistas, cargan datos biológicos, ambientales y culturales, los cuales son estandarizados, georreferenciados y posteriormente integrados a la plataforma pública del Ministerio del Medio Ambiente, facilitando su acceso, análisis y uso para la toma de decisiones. “El trabajo en esta plataforma nos ha permitido hacer un análisis espacial integrado de toda la información disponible. Pudimos identificar dónde hay mayor concentración de datos y, sobre todo, dónde existen vacíos de información, tanto en términos geográficos como de grupos taxonómicos o componentes culturales”, destaca la ingeniera forestal y Doctora en Ciencias. Al respecto, la investigadora señala que localidades como Tocopilla, María Elena, Ollagüe o sectores del interior de San Pedro de Atacama, presentaban menor cobertura de estudios.

Lagartija en Región de Antofagasta

“Parte de la filosofía de las Líneas de Base Pública es que los tomadores de decisión de las instituciones del Estado manejen información de biodiversidad terrestre y marina actualizada e independiente, pero también para que el sector productivo considere tempranamente en sus proyectos de inversión la conservación del patrimonio natural y cultural”, destaca Francisco Squeo, Presidente del IEB.

Primeras campañas: biodiversidad costera

Durante los últimos meses, el proyecto inició sus primeras campañas de terreno, con énfasis en la zona costera de la región de Antofagasta, un área clave por su alto valor ecológico y su creciente presión por actividades humanas. Esto contempló, principalmente, el registro de la biodiversidad y especies presentes en este ecosistema.

En la primera campaña sobre “Fauna Vertebrada”, el equipo liderado por el investigador del IEB y U. de La Serena, Felipe Méndez, registró aves, reptiles, micromamíferos y macromamíferos característicos del norte de Chile. A través de observación directa y registro fotográfico, entre otras técnicas, se recopiló información sobre la presencia y abundancia de especies, su origen (endémicas, nativas o exóticas), cambios en la biodiversidad y condiciones del hábitat.

En paralelo, el equipo del componente “Ecosistemas Marinos” desarrolló monitoreos de aves costeras, registrando una notable diversidad de especies como el playero grande, pilpilén, yeco, huaco, gaviota peruana y zarapito, entre otras.

Asimismo, se iniciaron campañas del componente “Suelo” considerado un verdadero archivo ambiental del desierto. En terreno y laboratorio, los equipos analizan variables como textura, pH, materia orgánica, conductividad eléctrica y presencia de metales, fundamentales para comprender la salud y el funcionamiento de los ecosistemas terrestres y su relación con la biodiversidad.

A esto se suma el inicio de la campaña de “Fauna Invertebrada”, liderada por el investigador de la Universidad de La Serena e IEB, Jaime Pizarro, que busca caracterizar insectos, arácnidos, escorpiones y otros invertebrados que cumplen roles clave como polinizadores, depredadores, descomponedores e indicadores ecológicos y de la salud de este ecosistema. A través de muestreos sistemáticos en distintos microhábitats, el equipo ha registrado una alta diversidad y potenciales hallazgos de nuevas especies. En ese contexto, se describen especies únicas como arañas endémicas del desierto costero, además de escorpiones y escarabajos del desierto.

Artrópodo del desierto

En paralelo también comenzó la campaña del componente “Flora y Vegetación”, en la que participa Francisco Squeo. En esta etapa se han registrado comunidades vegetales, flora nativa y endémica, su estructura, microhábitats y las condiciones ambientales que moldean la vida en el desierto costero, permitiendo la adaptación de diversas especies. Aquí también se han realizado registros georreferenciados y estandarizados.

“La biodiversidad de este paisaje extremo nos sorprende con adaptaciones únicas que permiten a cada especie prosperar bajo condiciones de alta radiación, sequía y suelos exigentes”, destaca Paola Poch.

Herramienta para el futuro

Toda la información generada será parte del diagnóstico ambiental regional del Proyecto LBPA y contribuirá a la construcción de una línea base pública, estandarizada y accesible, que apoye la gestión ambiental, la planificación territorial y la toma de decisiones informadas en la región de Antofagasta.

Dra. Paola Poch

“La línea base es una herramienta fundamental para el país, porque permite conocer y valorar nuestros territorios, apoyar la conservación de la biodiversidad y avanzar hacia un desarrollo más responsable, considerando a las comunidades y los ecosistemas. No se trata de prohibir o autorizar proyectos, sino de entregar evidencia científica sólida para orientar decisiones, reducir conflictos socioambientales y proteger el patrimonio natural y cultural”, comenta Paola Poch.

El proyecto concluye el año 2026, y considera avanzar hacia la propuesta de un sistema de monitoreo de largo plazo. “La idea es que esta metodología sea replicable en el tiempo, de modo que en el futuro se puedan actualizar las líneas base y comparar tendencias en biodiversidad y otros componentes”, concluye Paola Poch.

Fotos | Proyecto LBPA