mayo 30, 2025
¿Hasta dónde pueden llegar las plantas exóticas invasoras en Chile?

-La expansión de plantas invasoras en Chile central no está determinada solo por barreras climáticas. Factores ecológicos y humanos desempeñan un papel significativo en su distribución, de acuerdo a un reciente estudio publicado en la revista científica NeoBiota.
-La vegetación nativa tendría un rol importante como barrera natural, generando “resistencia” contra las invasiones.
Las especies exóticas invasoras representan una de las mayores amenazas a la biodiversidad, desplazando a especies nativas y afectando a diversos ecosistemas y comunidades humanas. En Chile, se ha documentado la existencia de más de 1000 especies invasoras de flora y fauna, cuya expansión por los territorios continúa generando estragos.
En el caso particular de la vegetación ¿hasta qué punto las plantas invasoras podrían avanzar geográficamente según las condiciones climáticas que necesitan? ¿Están sus límites de expansión determinados por el clima o también por otros factores? Para contestar estas preguntas, un reciente estudio publicado en la revista científica NeoBiota, analizó los límites de distribución de ocho especies de plantas leguminosas, incluyendo árboles, arbustos y hierbas, que son invasoras en Chile central y otras zonas del mundo.
Acacia dealbata (aromo, mimosa), Acacia melanoxylon (aromo negro o aromo australiano), Cytisus striatus (escobón), Teline monspessulana (retamilla o escobilla francesa), Ulex europaeus (espinillo o espinillo amarillo), Lotus corniculatus (trébol de cuerno), Trifolium suffocatum(trébol) y Vicia villosa (veza o veza de invierno), fueron las especies elegidas, de acuerdo a su gran impacto ecológico en Chile.
Este trabajo estuvo liderado por Ramiro Bustamante, investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad, IEB, y de la Universidad de Chile, junto a un grupo de científicas y científicos: Milen Duarte, del IEB y Universidad Austral de Chile; Estefany Goncalves, del IEB, y Aldo Alfaro, de la U de Chile. Este mismo equipo realizó estudios de campo desde la Región de Coquimbo hasta la Región de Los Lagos, y además desarrolló un método para evaluar estadísticamente los bordes geográficos de la vegetación.
No solo el clima
Los resultados del estudio revelaron que, en la mayoría de las especies analizadas, el clima no explicaba completamente los límites de su distribución. Sin embargo, en el caso de la Acacia dealbata -árbol con abundantes flores amarillas más conocido como aromo-, y el Cytisus striatus -arbusto también llamado escobón o retamo- se observó una coincidencia con los límites predichos por los modelos climáticos, tanto en el norte como en el sur de Chile.

Por el contrario, el trabajo también mostró que las otras seis especies analizadas no se han expandido a los bordes preestablecido por el modelo.
“Nos enfocamos en los límites de distribución, ya que en los bordes es donde se juega y pone a prueba el futuro de una especie. Ahí vemos si ésta tiene o no capacidades para expandirse, mantenerse, coexistir con otras especies o incluso reproducirse”, menciona Ramiro Bustamante.
Resistencia nativa
El investigador del IEB señala que toda especie invasora tiene un potencial límite, y que un aromo por ejemplo, no podría prosperar jamás en un sitio como la Antártica. En ese contexto y para este estudio en particular, Bustamante da cuenta de una hipótesis biogeográfica. «En el caso de la vegetación estudiada, un factor clave que pensamos estaría evitando que sigan expandiéndose hacia los bordes predichos, es la competencia con plantas nativas, particularmente hacia el sur de Chile, donde la cobertura y diversidad de especies aumentan, impidiendo que las especies exóticas sigan avanzando. Esto es lo que llamamos resistencia biótica, es decir, la capacidad de las especies nativas para resistir la invasión de la vegetación exótica», señala Ramiro Bustamante.
El científico añade que a mayor diversidad y densidad de especies en un ecosistema, la barrera natural es más fuerte contra las invasoras, ya que estas últimas necesitan más luz y espacio para prosperar. A raíz de esto, destaca que la conservación de bosques y vegetación nativa, es una acción clave y urgente.
“Si mantenemos intacta la vegetación nativa, es probable que muchas especies exóticas no puedan establecerse, a pesar de que el clima sea adecuado para ellas. Sin embargo, las actividades humanas, como la deforestación, facilitan la entrada y establecimiento de estas especies invasoras”, menciona.
Contribuciones del estudio
Comprender los factores que limitan o bien facilitan la expansión de especies invasoras es crucial para desarrollar estrategias de manejo, conservación y restauración de ecosistemas. Si bien el clima es un factor determinante, este estudio destaca la importancia de considerar otros elementos, como la interacción con especies nativas y la influencia humana. Al respecto, Milen Duarte señala que: “controlar a las especies invasoras es uno de los principales obstáculos para la restauración de los ecosistemas, pues requiere conocer la biología y ecología de las especies, al mismo tiempo que nos desafía a encontrar estrategias de control efectivas”. Sobre las estrategias de control, la académica de la Universidad Austral de Chile enfatiza que “cuando trabajamos en el control de una especie invasora, lo hacemos contra el tiempo: mientras más tardamos en encontrar una técnica de control, más difícil se torna el manejo”.
La investigación también destaca que el manejo efectivo de especies invasoras requiere un enfoque múltiple. Así, además de monitorear las condiciones climáticas, es esencial poner atención a otros elementos, como evaluar las vías de dispersión y establecer controles para prevenir la propagación. También, se propone investigar las interacciones entre especies invasoras y nativas, e implementar programas de educación y concientización sobre el impacto de las especies invasoras, misión que también se está desarrollando desde el IEB.