abril 10, 2026

Evaluación del IEB muestra que Programa Ruta Nativa fortalece el vínculo entre personas mayores y la naturaleza

-Una evaluación del programa de educación ambiental reveló avances en el aprendizaje sobre biodiversidad y destacó el rol de la conexión emocional de sus participantes con el entorno.

Un reciente informe de evaluación del programa Ruta Nativa 2025, impulsado por el Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), Parquemet y Fundación de las Familias (FUNFAS), reveló que esta iniciativa de educación ambiental no solo promueve el aprendizaje sobre flora y fauna nativa, sino que también fortalece el vínculo emocional de las personas mayores con la naturaleza, aportando a su bienestar y reconexión con el entorno local.

Desde su implementación piloto en 2022, Ruta Nativa ha buscado acercar la biodiversidad a personas mayores mediante experiencias significativas, incorporando ciencia, arte y educación sobre nuestro patrimonio natural. De esta manera, cada versión del programa ha permitido abordar diversos conocimientos sobre la naturaleza y sus interacciones, vinculándolos con las propias historias y memorias de las y los participantes. Año a año, además, se ha construido una gran obra colectiva a través de mosaicos, cerámica y otras formas de expresión.

En su versión 2025, titulada “Volver a las raíces”, además de las salidas de reconocimiento de diferentes especies e interacciones biológicas en el parque Bosque Santiago, de Parquemet, y el trabajo artístico de bordado de plantas nativas y sus polinizadores, cada asistente fue plasmando sus aprendizajes en bitácoras y representaciones gráficas, herramientas que se transformaron en el eje central del análisis desarrollado por el sociólogo colaborador del IEB, Michel Parra. A partir de estos registros de 23 participantes pertenecientes a la FUNFAS sede Recoleta, el estudio identificó distintos niveles de elaboración de los aprendizajes, destacando una fuerte conexión emocional con la naturaleza y una adecuada presencia de elementos ecológicos en los dibujos. “Dibújate junto a un animal, planta o paisaje que te guste mucho”, fue uno de los ejercicios desarrollados en la bitácora, con el propósito de explorar formas de representación del vínculo con la naturaleza al inicio de la experiencia.

Los resultados muestran que la mayoría de las personas logró desarrollar una comprensión propia de los contenidos, superando la mera descripción. En particular, los aprendizajes sobre flora nativa alcanzaron mayores niveles de elaboración, con una proporción importante de participantes que incorporaron reflexiones y conexiones con su vida cotidiana. En contraste, los aprendizajes sobre fauna tendieron a ser más descriptivos, lo que abre oportunidades para fortalecer estrategias pedagógicas en esta área.

“Este programa surgió desde nuestra experiencia profesional, que nos sugería que no hay aprendizajes posibles sin considerar la esfera emocional, y que las contribuciones de la naturaleza al bienestar de las personas son mediadas por esa conexión emocional. En ese contexto, el IEB, que en 2026 cumple 20 años de trayectoria, ha sido un aporte a la formación de agentes de cambio, pues hemos tomado la evaluación de impacto como uno de nuestras prioridades en la educación ambiental”, declara Nélida Pohl, directora de comunicaciones del IEB y co-creadora del programa Ruta Nativa.

Dimensión emocional

Uno de los hallazgos más interesantes del estudio tiene que ver con el rol de las emociones en su relación con la naturaleza. A partir del análisis de los dibujos realizados al inicio del programa, se observó una alta carga afectiva en las representaciones, reflejando cercanía, valoración y vínculos significativos con paisajes, plantas y animales.

Al mismo tiempo, se vio que no todas las personas se representan de la misma manera dentro de esos entornos. En algunos casos, la relación con la naturaleza aparece más integrada, mientras que en otros es más distante, lo que muestra distintas formas de entender este vínculo.

En relación a los resultados, Michel Parra sostiene que los aprendizajes combinan tanto lo cognitivo como lo afectivo. “Por un lado, las y los participantes pasan del reconocimiento más básico de especies nativas a comprender mejor las interacciones ecológicas. Por otro, aparece con fuerza un vínculo emocional con el entorno, que se conecta con sus memorias y experiencias personales, reforzando sensaciones de cercanía, valoración y cuidado. Como aspecto a fortalecer, se vuelve clave profundizar el trabajo con la bitácora, ya que es una herramienta central para consolidar estos aprendizajes y favorecer procesos de reflexión más sistemáticos”.

A partir de estos hallazgos, el equipo del programa proyecta seguir fortaleciendo el uso de la bitácora, incorporando preguntas y orientaciones que ayuden a profundizar la reflexión y avanzar en el fomento de conductas pro ambientales. Asimismo, se buscará continuar potenciando las experiencias en terreno, que han demostrado ser clave para fortalecer la conexión emocional con la naturaleza.

En ese contexto, Esteban Venegas, educador ambiental de Bosque Santiago, Parquemet, explica por qué es importante seguir proyectando estos espacios a futuro. “Es relevante dar continuidad a programas dirigidos especialmente a personas mayores, ya que pone en valor su rol como agentes activos en la sociedad, siendo capaces de compartir el conocimiento y sus experiencias con los núcleos familiares más cercanos. Además éstos se transforman en espacios de bienestar, fortaleciendo las redes sociales y de afecto. Este programa apunta al cuidado ambiental, individual y colectivo, como parte de un todo, y permite a las personas expresarse a través del arte, generando cambios relevantes en su entorno ambiental más cercano, lo que impacta directamente en su calidad de vida. En ese sentido, desde Bosque Santiago y Parquemet en nuestro rol público seguimos fortaleciendo el vínculo con la educación ambiental y las personas mayores”, concluye.