julio 3, 2024

El deterioro silencioso del bosque nativo de ñirre en el sur de Chile

Un artículo reciente publicado por el investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) y de la Universidad de Talca, Dr. Alex Fajardo, en la revista científica Journal of Applied Ecology de la Sociedad Británica de Ecología, titulado “Dinámica de las masas forestales de una especie arbórea de baja estatura: Conocimiento ecológico para una gestión forestal sostenible», afirma que las especies arbóreas de baja estatura, como es el caso del ñirre (Nothofagus antarctica), siguen una dinámica de bosque diferente a la de las especies arbóreas altas. Esto implica que necesariamente deben ser gestionadas de forma distinta. La aplicación de recomendaciones silvícolas basadas en la ecología de las especies arbóreas representa un argumento de peso para realizar modificaciones en la legislación forestal chilena, las cuales deben estar encaminadas a la conservación y gestión forestal sostenible. 

Hoy en día, el ñirre, que abarca una considerable superficie en las regiones de Aysén y Magallanes (1.6 millones de hectáreas), representa un recurso con una  alta demanda de uso, en particular, por extracción de leña. Además, se le ha considerado con potencial silvopastoral. Esto, sumado al cambio de uso del suelo, como por ejemplo, la parcelación con fines residenciales, ponen en riesgo el estado de conservación del recurso bosque de ñirre en estas regiones australes de Chile. 

Manejo silvícola del ñirre

A nivel mundial, las directrices de gestión forestal han intentado imitar la dinámica natural de los bosques. Existe, sin embargo, un sesgo generalizado de la investigación y del interés comercial hacia las especies arbóreas altas que ha influido en la silvicultura y la gestión forestal, dejando en gran medida inexplorados y desconocidos la dinámica y el tratamiento de los bosques de especies arbóreas de baja estatura.

El ñirre es un árbol nativo de baja estatura –de 8 a 10 metros como máximo– que es dominante de los bosques subantárticos de Chile. Su actual manejo, se basa en directrices silvícolas de bosques de lenga–Nothofagus pumilio–, que es una especie arbórea que puede alcanzar 30 m de altura. Tanto ñirre como lenga tienen una amplia distribución en el sur de Chile y Argentina, encontrándoseles desde Altos de Lircay en la Región del Maule hasta Tierra del Fuego en la Región de Magallanes. En el norte de su distribución, zona centro-sur de Chile, dominan el límite arbóreo de la Cordillera de los Andes, mientras que en las regiones australes se presentan desde el nivel del mar hasta el límite arbóreo.

Para dar cuenta que el ñirre sigue una dinámica distinta de la lenga y otras especies de Nothofagus, el equipo científico liderado por Fajardo, realizó un muestreo exhaustivo en la Región de Aysén donde se midieron variables dasométricas y se utilizó dendrocronología -disciplina que estudia el ancho y número de anillos de crecimiento en los árboles- para determinar la edad de los árboles, además de muestrear los hoyos de luz en el bosque. En definitiva, concluyeron que el ñirre forma bosques de baja estatura, maduros y de edad uniforme, sin hoyos de luz significativos que promuevan la regeneración. Teniendo esto en cuenta, el equipo propuso una directriz silvícola conceptual basada en la ecología de esta especie, centrada en la creación de franjas de corta u hoyos de luz junto con la escarificación de la capa superior del suelo para asegurar la regeneración y la reorganización del bosque tras las perturbaciones.

Legislar para la protección de bosques nativos

“Las especies arbóreas de baja estatura son escasas. Lo que realmente me llamó la atención del ñirre y otras especies de baja estatura como el notro (Embothrium coccineum) es el amplio nicho ecológico que tienen: se encuentran en suelos anegados en el oeste de la región y también en ambientes secos en la frontera con Argentina. Ninguna especie arbórea se encuentra en sitios tan contrastantes a la vez. En mi proyecto Fondecyt del año 2016, postulé que este rasgo (la baja estatura) confiere una mayor tolerancia a distintas condiciones ambientales,” destacó Fajardo.

A pesar de su relevancia silvícola, el ñirre, que abarca 1.6 millones de hectáreas en las regiones de Aysén y Magallanes, no está reconocido como «Tipo Forestal» (tipología de los bosques nativos desarrollado por Claudio Donoso a principios de la década de 1980 que tiene un correlato legal) en la legislación forestal chilena. “Debería existir un Tipo Forestal ñirre que ayude a asegurar un manejo sustentable del recurso reconociendo las particularidades de la especie”, enfatiza el investigador. Por esta razón, su manejo actual está lejos de ser el adecuado considerándosele un bosque secundario, utilizando prácticas de raleo para explotarlo y extraer madera para leña y “abrir” el bosque para la siembra de pasto. Estas prácticas deben revisarse ya que en la gran mayoría de los casos estamos hablando de bosques maduros y no secundarios,” enfatizó Fajardo.

El manejo silvoagropecuario de estos bosques de ñirre implica cosechar grandes cantidades de árboles para “abrirlo” y sembrar pasto para el ingreso de animales de pastoreo, sin preocuparse de la regeneración del bosque. 

Dinámica del bosque y su regeneración

En este estudio en particular se describió la dinámica del bosque a través de sus edades y tamaños. “Demostramos que eran de la misma cohorte (edad), pero al mismo tiempo eran bosques maduros. Mi idea es que, debido a su baja estatura, cuando muere un árbol dentro del bosque, éste se desmorona y crea un hoyo de luz muy pequeño para asegurar regeneración. En cambio, en un bosque con árboles de tamaño normal, con alturas de 30 metros, cuando muere un árbol se abre un claro de grandes dimensiones que permite la entrada de suficiente luz que asegura el establecimiento de los propágulos que, con el tiempo, dan pie a una masiva regeneración. En el caso del ñirre, no existe regeneración por ese medio, ésta sólo ocurre cuando hay un disturbio a gran escala, como el paso de un incendio, deslizamientos de terreno, defoliaciones masivas por insectos o destrucción por el viento, ésta última más común en Tierra del Fuego,” explicó Fajardo.

Con el reporte de estos antecedentes ecológicos del ñirre, el artículo sugiere que se deben revisar las propuestas silvícolas para el manejo sostenible de esta especie. 

Artículo disponible en  https://besjournals.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/1365-2664.14662?af=R