marzo 4, 2024

El caso del Humedal Monkül: Mujeres lafkenche protegiendo un tesoro biocultural

Humedal de Monkül. Créditos: LEA

El 2 de febrero se conmemora el Día Internacional de los Humedales, recordándonos la crucial importancia de preservar estos ecosistemas. Con el 70% de los humedales mundiales ya desaparecidos a nivel mundial, su conservación se vuelve fundamental para sostener la vida en la Tierra tal como la conocemos, estos entornos naturales no solo regulan el clima y el agua, sino que también promueven la biodiversidad y proveen alimentos a nivel global. En este contexto, y bajo el lema 2024 «Los Humedales y el Bienestar Humano», destacamos el caso ejemplar a nivel internacional y nacional del Humedal de Monkül, primer sitio Ramsar de la Araucanía y refugio costero presente en la comuna de Carahue. Esta iniciativa, dirigida por mujeres mapuche lafkenche de la comunidad Mateo Nahuelpán, se destaca por su desarrollo en la conservación biocultural. Hace dos años recibe la colaboración del Laboratorio de Estudios del Antropoceno -LEA- junto con el apoyo del Instituto de Ecología y Biodiversidad -IEB- para facilitar la recuperación de su memoria biocultural y ejercer gestión a través del diálogo de saberes, entorno a la biodiversidad y el conocimiento local, aspectos valiosos para su protección.

Rufino Marivil, Tatiana Marivil, Aylen Nahuelpán y Estela Nahuelpán (de izquierda a derecha), representantes de las dos comunidades lafkenche líderes en la conservación del humedal de Monkül.
Rufino Marivil, Tatiana Marivil, Aylen Nahuelpán y Estela Nahuelpán (de izquierda a derecha), representantes de las dos comunidades lafkenche líderes en la conservación del humedal de Monkül.

Desde el inicio de la pandemia, el equipo liderado por el investigador asociado del IEB y director del LEA, Cristóbal Pizarro, en colaboración con la investigadora Catalina Luengo, ha estado trabajando estrechamente con la comunidad mapuche lafkenche, Mateo Nahuelpán, bajo la guía de su dirigenta, Estela Nahuelpán. Esta colaboración surgió a través de su línea de investigación «Desafíos socioecológicos y memoria biocultural», especialmente en el contexto del proyecto Fondecyt N°11220784 – Refugio Biocultural, que busca comprender las propiedades y patrones de resiliencia en los humedales costeros de Chile. La conexión con la visión de la comunidad y su valioso patrimonio biocultural, centrado en la gestión y defensa de su territorio, la conservación de la biodiversidad y los conocimientos tradicionales, así como el desarrollo local y el turismo sostenible, constituye una parte fundamental del trabajo llevado a cabo por Estela Nahuelpán, su hija Aylen Nahuelpán y toda la comunidad, a lo largo de toda su vida.

El LEA, ubicado en la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Concepción, es un laboratorio de investigación socioecológica que se centra en un enfoque de conservación biocultural. Este enfoque abarca la consideración de elementos tanto de diversidad ecológica como de diversidad cultural, como la espiritualidad de las comunidades, la generación de recursos para su subsistencia, alimentación y provisión, así como componentes de significación cultural en relación con el uso y la gobernanza de sus espacios. «Crear sinergias entre la investigación científica y las comunidades locales, reconociendo sus saberes tradicionales para el cuidado de la naturaleza, es fundamental en nuestra labor», enfatizó Cristóbal Pizarro. Estela Nahuelpán, presidenta de la Comunidad Mateo Nahuelpan, destacó que con el trabajo con el LEA “ha sido un descubrirnos, conocernos y encontrarnos con personas que tienen mucha sabiduría y sobre todo humildad para llegar a nosotros, se han transformado en un miembro más de este lugar, sentimos mucha confianza con su trabajo y propósitos, aportan lo que nos faltaba como equipo, nos da fortaleza para seguir avanzando”. Sumado a esto, Aylen Nahuelpán destaca el apoyo profundo y enriquecedor del equipo, “han sido fundamentales y su presencia es positiva, agradecemos mucho su orden en la organización de actividades, pues a nosotros nos falta eso”, afirmó

Estela Nahuelpán en el Festival de las Aves 2024.

En este contexto, en febrero de este año, el LEA y la comunidad Mateo Nahuelpán organizaron conjuntamente el «Festival de las Aves» por segunda vez, atrayendo a 60 familias y visitantes interesados en la conservación del humedal. El evento incluyó actividades como exploración en kayak, avistamiento de aves, charlas sobre especies invasoras a cargo de Sergio Benavides -encargado del programa de gestión de especies exóticas invasoras del Ministerio del Medio Ambiente-, taller de máscaras de aves para niñeces, música de la compositora Carmen Lienqueo, un espectáculo de la compañía de títeres Titerike y cuentacuentos  locales de Ramón Cayumil, todo con un enfoque biocultural desde la cosmovisión lafkenche. La jornada contó con la participación de personas de Iquique, Santiago, Temuco, Concepción, Carahue y Nehuentue, y fue destacada por la alegría y el aprendizaje compartido dentro de la comunidad.

Equipo LEA junto a Aylen Nahuelpán en la ruca de la comunidad Mateo Nahuelpán.

Hasta la fecha, se han respaldado diversas actividades de educación y sensibilización sobre la preservación de los humedales costeros, ofreciendo asesoramiento técnico para respaldar iniciativas de conservación impulsadas desde la comunidad. Entre estas actividades se incluye un programa de monitoreo de aves comunitario, la organización del Festival de las Aves, el apoyo técnico en procesos como la declaración del uso consuetudinario del espacio dunar en mediación con Bienes Nacionales, entre otras acciones. Además, en colaboración con la dirigenta Aylen Nahuelpan, se han llevado a cabo mapeos familiares, líneas de tiempo participativas y entrevistas a personas reconocidas como guardianas del conocimiento tradicional del territorio, incluyendo a otras comunidades. Estas actividades han permitido recopilar memorias colectivas sobre la transformación del paisaje y las amenazas que enfrenta, así como identificar lugares de importancia tanto para la biodiversidad como para la cultura local. Esta información ha complementado los datos existentes y ha fortalecido los esfuerzos de organización, empoderamiento y diálogo territorial en favor de la conservación del entorno.

«En la actualidad, estamos desarrollando materiales educativos y divulgativos con contenido biocultural y los resultados de investigación del proyecto FONDECYT, en colaboración con las comunidades. Próximamente, estos materiales serán presentados en un evento de diálogo que reunirá a las comunidades y sus diversas redes de colaboración intersectorial, con el fin de destacar el importante trabajo realizado por las comunidades lafkenche, quienes son guardianas del humedal de Monkül. Nuestro objetivo es motivar especialmente a las nuevas generaciones a involucrarse en la protección de estos valiosos reservorios de vida», afirmó Catalina Luengo, coordinadora de proyectos de investigación de conservación biocultural de humedales en el laboratorio, quien destaca además el estado de integridad de este sitio y la gran diversidad de ecosistemas, avifauna y cultura. 

Camila Bañales, Cristóbal Pizarro, Sergio Benavides, Aylen Nahuelpán, Catalina Luengo y Aylin Mora Nahuelpan (de izquierda a derecha) en el inicio del Festival de las Aves 2024.

 

El liderazgo de las mujeres lafkenche y su enfoque de cuidado

Monkül es un caso ejemplar nacional e internacional en cuanto a la conservación de humedales costeros, y más aún en torno al rol fundamental que juegan las mujeres indígenas en las labores de cuidados de sus comunidades y del ambiente. “En este territorio, es un valor esencial el empoderamiento femenino de las antiguas y también de las nuevas generaciones en el liderazgo de las iniciativas de conservación”, señaló Catalina Luengo.

Las comunidades habitantes de este territorio costero dependen directamente de la biodiversidad de sus paisajes y las bondades que ésta ofrece para su subsistencia, es así como las mujeres han tenido un rol muy activo convirtiéndose en agentes de cambio desde sus espacios domésticos y comunitarios, pero también en los procesos de conservación estratégicos mayores que considera el involucramiento en organizaciones sociales e instituciones públicas, o en la articulación de las mismas para el mismo fin. 

Recepción del Festival de las Aves 2024.

Es una tarea muy relevante mantener y defender la identidad del pueblo lafkenche, su lengua y tradiciones en el hogar y familia, pero también en espacios educativos, políticos, sociales, económicos y culturales, “la capacidad de acción y de incidencia desde una perspectiva sobre todo amorosa y libre de violencia que han sostenido estas mujeres en la conservación de este importante humedal costero pese a todos los desafíos que su labor conlleva, es honorable y merece ser reconocida, sobre todo en un mundo y en una Latinoamérica donde la falta de recursos y la discriminación en temáticas de género históricamente ha generado una brecha que dificulta el trabajo y limita la participación de las mujeres, especialmente indígenas, en espacios decisivos sobre la gestión de la naturaleza y en las ciencias de la conservación”, destacó la investigadora Catalina Luengo.

 

Las protagonistas del humedal

Estela Nahuelpán, presidenta de la Comunidad Mateo Nahuelpan, resalta que el territorio es esencial para su vida en familia y comunidad, “nosotras nos forjamos a partir del rigor, buscando mejorar condiciones y oportunidades para quienes lo habitan”. Su compromiso radica en preservar este espacio amado para las generaciones futuras, promoviendo la conservación y educación sobre su fragilidad y belleza, “requiere de todas las voluntades para protegerlo, educar y generar nuevas conciencias respecto al entorno donde vivimos”, señaló.

“Este es un lugar de mucha energía y especial significación, cuando uno visita Monkül, siempre vuelve, te sientes comprometido con que esa vivencia permanezca y la puedas compartir, es una oportunidad para entender, aprender y romper prejuicios sobre comunidades y el territorio mapuche, así es que vale la pena trabajar por eso”, destacó Estela.

Participantes después del paseo en kayak. Festival de las Aves 2024.

Por otro lado, Aylen Nahuelpán, también dirigenta de la comunidad y guía turística de aventura del humedal en kayak y avistamiento de aves, señala que es importante celebrar este tipo de actividades hacia la comunidad pues evidencia lo efectivo de las colaboraciones y son momentos de alegría y celebración con otros que se interesan por estos ecosistemas frágiles y únicos, “si ellos aprenden sobre sus funciones e importancia, pueden ayudar a cuidarlo y hacer más visible su protección”, destacó. Por otro lado, reconoce lo importante de volver al origen y conectarse con las aguas de su territorio “desde pequeña que lo tengo, antes no existía acceso terrestre a nuestro hogar y me daba mucha lata que personas mayores -como mis abuelos- tuvieran que remar, por eso aprendí a los 6 años, luego me di cuenta que tenía habilidades y que podía transformarlo en algo beneficioso para mí económicamente y ha resultado bien”, destaca la futura obstetra, quien espera seguir desarrollando sus dos pasiones a futuro. A su vez, la joven destaca la fuerza de este lugar y sus personas, señalando que luego del maremoto se quedaron pocas familias a preservar el sitio y cuidar de que no ingresen personas con otros intereses, promoviendo su refugio natural.

La visión de cuidado de la naturaleza es esencial, especialmente considerando los desafíos que enfrentan las mujeres en entornos rurales, donde históricamente han sido desfavorecidas en liderazgo y toma de decisiones. Sin embargo, en el caso de las mujeres lafkenches de Monkül, se destacan por liderar iniciativas centradas en el cuidado del medio ambiente. Esta sinergia facilita el diálogo con las ciencias de la conservación, en este caso con LEA-IEB, ya que comparten una visión común. Esta visión no solo compromete a las mujeres de la comunidad Mateo Nahuelpán, sino también a otras comunidades como Lazaro Marivil, a través del liderazgo de Tatiana Marivill quien impulsa un plan de gestión de la Laguna Trovolhue, desde donde nacen las aguas del río Monkül. Esto favorece la fluidez en las conversaciones y la identificación de puntos de acuerdo para avanzar en la protección del humedal.

 

Un refugio biocultural ejemplar

Humedal de Monkül. Créditos: LEA

El humedal Monkül, es parte del sitio Ramsar Humedal Monkül el cual corresponde a una compleja red de humedales ubicados en la costa del centro-sur de Chile, ubicado en el límite norte de la región de la Araucanía y sur del Biobío. En mapuzungun significa “donde se juntan las aguas”, y corresponde a un sitio único y prioritario para la conservación de la biodiversidad pues en él confluyen dos ríos principales, el río Monkül proveniente de la Laguna Trovolhue y la Cordillera de Nahuelbuta y el río Imperial de la cordillera de los Andes, que se unen para desembocar en el Océano Pacífico. El investigador Cristóbal Pizarro nos cuenta que este sitio se identifica como un refugio biocultural, pues es un lugar -que sobre todo en tiempo de crisis- en donde su biodiversidad y sus saberes tradicionales encuentran un soporte físico en el paisaje que permite el florecimiento de la vida y del cuidado.

Esta característica no solo le otorga a Monkül una altísima biodiversidad y productividad, sino también un significado mayor en lo espiritual y cultural para todas las comunidades locales y mapuche-lafkenche que custodian este territorio. En muchos sentidos, es un sitio clave para la diversidad biológica y cultural de los humedales costeros del centro sur de Chile, territorio ancestralmente denominado Wallmapu por el pueblo mapuche. Gracias a la unión de sus aguas permite entender simbólica y culturalmente la interrelación de la naturaleza, donde el agua es un elemento vital que asegura la subsistencia de comunidades humanas y no humanas, como son las aves. En este lugar, se han avistado alrededor de 90 especies tanto migratorias como residentes, es refugio de especies amenazadas como es el caso del cuervo del pantano en gran parte del territorio, es posible encontrar poblaciones estables y permite la reproducción de decenas de especies acuáticas.

Participantes del kayak. Festival de las Aves, 2024.

El estuario formado por la unión de los dos ríos, se convierte en un hábitat vital donde se mezcla el agua salada del mar con la dulce, dando vida a una variedad de peces y proporcionando sustento a comunidades locales desde tiempos inmemoriales. Al absorber el exceso de agua, actúa como escudo natural protegiéndolo de olas de calor, maremotos e inundaciones. Por otro lado, su importancia en el territorio va más allá de lo netamente ecológico, son ecosistemas vivos.

 

 

Un territorio con mucha fuerza

Festival de las Aves 2024, música de la compositora Carmen Lienqueo en la ruca de la comunidad Mateo Nahuelpán.

El humedal de Monkül tiene una historia que se remonta a períodos prehistóricos, respaldada por hallazgos arqueológicos que evidencian el consumo de mariscos, especialmente choritos kilmawe (Mytilus chilensis). En los años 60, experimentó cambios significativos debido a un maremoto que inundó sus tierras cultivables, alterando las dinámicas sociales y económicas locales.

En el año 2020, una extensión de 1380 hectáreas fue designada como sitio Ramsar, gracias al esfuerzo conjunto de las comunidades mapuche lafkenche, con la destacada participación de la comunidad Mateo Nahuelpán. Este logro es único, ya que generalmente son agentes externos o el estado quienes promueven la creación de áreas de conservación. Además, estas comunidades han establecido alianzas internas, como el caso del apoyo brindado por la comunidad Lázaro Marivil en la gestión de su territorio en la Laguna Trovolhue.

“Aquí existe una comunidad local empoderada que empuja, lidera y mantiene procesos de conservación avanzando en el tiempo. Muchas veces se logran generar buenos diagnósticos y expedientes para crear sitios protegidos, pero cuando finalmente se llega al plan de manejo y gobernanza cuesta mucho que las organizaciones locales puedan tomar este rol y que sea continuo, en este caso la conservación del humedal para las comunidades es una acción permanente, porque son sus territorios y los han defendido de forma ancestral, particularmente por elementos de biodiversidad y de cultura”, destacó Pizarro.

Niñas participando del taller de máscaras de aves nativas, Festival de las Aves 2024.

En la actualidad, la comunidad está promoviendo y educando sobre las actividades llevadas a cabo en Monkül. Según Estela Nahuelpán, aún falta elaborar el plan de manejo, ya que prefieren que la gente comprenda su real importancia y cómo beneficiará a quienes viven en el área. Este año es importante para reunirse con otras comunidades y definir en conjunto los objetivos para este espacio. Destaca en ello la contribución fundamental del LEA y otros colaboradores comprometidos con el humedal. Estela está esperanzada en que este proceso será positivo, dado que han mantenido encuentros con diversos actores del territorio y han recibido el reconocimiento por su enfoque de trabajo.

Este territorio reúne a siete comunidades indígenas mapuche lafkenche, “en ese sentido, generar un esquema de gobernanza y conservación unidas entre ellas, es uno de los principales elementos que aseguran la resiliencia de estos sistemas a largo plazo”, destacó Pizarro. El investigador resalta la importancia de comprender las realidades territoriales antes de proponer cualquier intervención. Destaca el conocimiento profundo de las comunidades locales sobre su territorio, incluyendo su historia, memoria y límites territoriales ancestrales, fundamentales para una gestión efectiva. A su vez, subraya la necesidad de comprender las relaciones, anhelos y necesidades locales, ya que a menudo la ciencia puede proponer soluciones sin considerar estas necesidades básicas de subsistencia. “Como aprendizaje, es vital identificar y trabajar con liderazgos locales, identificando sinergias y abordando las deficiencias en el soporte estatal para una gestión efectiva del territorio”, señaló Pizarro.