junio 9, 2025
Ecología para una revolución social: Científicos proponen redefinir su rol ante la triple crisis ambiental

En el Parque Nacional Conguillío, al interior del Wallmapu, científicos de todo el mundo se reunieron el año pasado para repensar los límites de su práctica profesional. El resultado fue una serie de propuestas, publicaciones y una Declaración (https://ecoevorxiv.org/repository/view/7468/) que llama a transformar la ecología en un motor de cambio social.
La sexta extinción masiva, la crisis climática y el colapso de la biodiversidad obligan a mirar la ciencia ecológica desde una nueva perspectiva. Conscientes de ello, un grupo diverso de ecólogo/as y científico/as ambientales de distintas partes del mundo se reunieron durante cinco días en el Parque Nacional Conguillío, Chile, en el marco del taller internacional ANdiNA 2024, con el objetivo de repensar su rol social y ético como profesionales, en un mundo en crisis.
Lejos del formato tradicional de conferencias científicas, esta «anticonferencia» -como la denominaron sus organizadores- prescindió de presentaciones y papers preestablecidos. “Aquí vinimos a conversar. A reflexionar profundamente, en un entorno natural, sobre lo que significa hoy ser ecólogo”, señala Mónica Ortíz, investigadora del Instituto de Ecología y Biodiversidad -IEB-, y académica de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Geografía de la Udec, y una de las autoras del paper que documenta la experiencia, publicado en mayo en la revista Research Ideas and Outcomes.
El trabajo realizado en el taller está generando impacto y ha sido incluido en un artículo reciente sobre seis tareas para ecologo/as en tiempos de crisis planetaria en la Revista Nature Ecology Evolution https://www.nature.com/articles/s41559-025-02759-8
Ciencia para la acción
A través de discusiones abiertas, caminatas reflexivas y encuentros interculturales, los participantes abordaron cuestiones clave: ¿Deberían lo/as científico/as ser también activistas? ¿Cómo se responde desde la ética cuando la ciencia provoca daños involuntarios? ¿Qué lugar tienen los conocimientos indígenas en el quehacer ecológico?
“La política muchas veces no escucha a la ciencia, o si lo hace, actúa poco”, comenta Ortíz. “Entonces nos preguntamos: si sabemos que el planeta está en colapso, ¿por qué seguimos produciendo sólo papers? ¿Por qué no estamos también en la calle, o vinculados con quienes sí están actuando?” afirmó la investigadora.
Uno de los momentos más significativos del encuentro fue el diálogo entre Ortíz y la machi Patricia Huinca, de Cholchol. “Queríamos explorar si los impactos del cambio climático y del modelo forestal, que la ciencia ya ha documentado, también tienen evidencia en la vida cotidiana de su comunidad”, cuenta. En esa conversación se reflejó un concepto poderoso: ver con los dos ojos. Este marco, compartido por el anciano mi’kmaq (pueblos originarios de la tierra ahora conocida como Canadá) Albert Marshall, nos invita a ver el mundo con la fuerza del conocimiento indígena y del conocimiento occidental. “Con ambos ojos abiertos, podemos tener una mirada más integrada del mundo”, afirma la investigadora.
Este intercambio se transformó en un manuscrito que verá la luz en junio, fruto de un proceso colaborativo basado en la confianza y la escucha mutua. “No se trata de validar los saberes locales, aclara Ortíz, porque ese conocimiento es válido en sí mismo. Lo que proponemos es combinarlo con evidencia científica para fortalecerlo y amplificar su potencia transformadora”, destacó.
Declaración de Conguillío: un manifiesto ético para ecólogos

Uno de los productos clave del taller fue la Declaración de Conguillío, un documento que enumera valores, principios y responsabilidades para quienes ejercen la ecología en contextos de crisis. Propone principios como la integridad, la curiosidad, el cuidado, la colaboración y la acción ética frente a los desafíos socioecológicos. Se espera que esta Declaración sea acogida por sociedades científicas alrededor del mundo.
“La idea no es que un ecólogo lo haga todo -reconoce Ortíz-. Nuestra formación es científica, no necesariamente comunicacional o política. Pero sí podemos crear redes colaborativas que nos permitan estar presentes, contribuir y facilitar procesos de transformación desde donde estamos”, afirmó.
El taller también permitió imaginar otras formas de institucionalidad. “En Canadá visité la First Nations University, donde los pueblos indígenas lideran su propia formación, investigación y producción de conocimiento. Ojalá en América Latina también podamos llegar a tener universidades o centros así: descolonizados, pluriversos y enraizados en los territorios”, sueña Ortíz.

Ciencia transformadora: del paper al territorio
Ese “trabajo de hormiga”, como lo llama, requiere también repensar la estructura académica, desde el financiamiento hasta las métricas de productividad. “Hoy la ciencia sigue valorándose por rankings y factores de impacto. Pero si queremos que sea transformadora, debemos cambiar esa percepción, hacer ciencia para mejorar la vida de las personas y de los territorios” afirmó.
Entre los resultados del encuentro se cuenta una infografía que resume los desafíos del activismo académico en red, nuevos artículos científicos colaborativos y un manual de buenas prácticas para el ejercicio ético de la ecología. “Lo importante es el proceso. Sanar las heridas del extractivismo académico, vincularnos con respeto y actuar en red. La ecología puede y debe ser parte de la solución”, afirmó.
Finalmente este trabajo fue citado un paper interesante para ecólogos https://www.nature.com/articles/s41559-025-02759-8