octubre 29, 2025

Desecamiento desigual: investigación inédita une geo-información, ecología y urbanismo para evidenciar el impacto de la megasequía en el Gran Valparaíso

Valparaíso, junio de 2024. Créditos: Victoria de la Barra.
Valparaíso, junio de 2024. Créditos: Victoria de la Barra.

Un equipo interdisciplinario de investigadores, liderado por el Laboratorio de Geo-Información y Percepción Remota de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y el Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB-Chile), ha publicado el primer estudio en Chile que analiza en profundidad los efectos de la megasequía e hipersequías sobre la vegetación urbana.

El trabajo -recientemente aceptado por la prestigiosa revista internacional Urban Forestry & Urban Greening– estudia la evolución del verdor urbano y periurbano en el Gran Valparaíso entre 2010 y 2023, periodo marcado por una de las sequías más prolongadas y severas que ha enfrentado Chile central, y con dos años (2019 y 2021) entre los más secos del siglo.

A través del análisis de miles de imágenes satelitales Landsat y la aplicación del índice de vegetación NDVI, combinado con el método estadístico y paquete de R npphen, las y los investigadores lograron detectar tendencias y anomalías extremas de reverdecimiento y desecación. El estudio proporciona una radiografía sin precedentes del impacto climático en la conurbación urbana de Valparaíso, Viña del Mar, Concón, Quilpué y Villa Alemana, revelando diferencias territoriales significativas y el papel limitado de la gestión humana frente a fenómenos climáticos extremos. 

Enlace al artículo https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1618866725004145

 

La ciudad como nuevo objeto de estudio ecológico

Mirador Marina Mercante Oriente hacia Valparaíso, 2023. Créditos: Pablo Sarricolea

 

“El hallazgo más impactante fue constatar que ni siquiera los espacios verdes públicos con riego artificial, como la Quinta Vergara, resistieron la hipersequía. La sequía fue más fuerte que nuestras capacidades de gestión,” comenta Roberto Chávez, investigador del IEB y director de tesis del estudio de magíster de Victoria De La Barra. 

El estudio surge desde un enfoque verdaderamente interdisciplinario. Victoria De La Barra, arquitecta y autora principal del artículo, propuso explorar un área que había sido históricamente ignorada en los análisis satelitales ecológicos: la ciudad. “Siempre borrábamos las zonas urbanas de los análisis”, confiesa Chávez. “Este estudio es un giro completo en nuestra práctica científica”. 

Victoria añade que los espacios verdes urbanos se consolidan como una de las soluciones más efectivas para mitigar los impactos del cambio climático y mejorar la calidad de vida en las ciudades. Sin embargo, el estrés hídrico prolongado, provocado por fenómenos como la megasequía que afecta a Chile central desde 2010, puede comprometer la capacidad de la vegetación para ofrecer servicios ecosistémicos clave en entornos urbanos. “Ante este escenario, se vuelve fundamental comprender la evolución de la vegetación urbana, no solo desde una perspectiva aislada, sino mediante un enfoque interdisciplinario que integre distintas miradas para abordar la complejidad de las ciudades. Esta problemática adquiere especial relevancia en Valparaíso, que además de ser la segunda ciudad más poblada de Chile, se encuentra inserta en la cuenca del río Aconcagua, un territorio ampliamente documentado por los efectos de la megasequía que afecta a la zona central del país» profundiza la candidata a Magíster en Geografía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso -PUCV- y tesista del Laboratorio Geoinformación y Percepción Remota –LabGRS-PUCV-.

Valparaíso, junio de 2024. Créditos: Victoria de la Barra.
Valparaíso, junio de 2024. Créditos: Victoria de la Barra.

Pablo Sarricolea, académico de Geografía de la Universidad de Chile, investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia(CR)2 y coautor del estudio, agrega que la interdisciplina es clave pues los problemas socioambientales que enfrentamos en la actualidad son múltiples, “tenemos la crisis climática, la pérdida de biodiversidad y la contaminación, y no pueden comprenderse desde una sola mirada. El estudio de Gran Valparaíso si bien se enfoca en vegetación, integra la climatología de la precipitación y discute sobre la planificación territorial. Revelando cómo el verdor urbano puede responder a las condiciones hídricas, económicas y las posibilidades de gestión local” afirmó. El investigador destaca que desde la geografía, el valor de esta contribución está en entender el territorio como un sistema complejo, donde las decisiones urbanas afectan directamente la capacidad de la ciudad de adaptarse al cambio climático y de mantener sus servicios ecosistémicos. “Esta investigación aporta evidencia empírica de cómo la megasequía modula el comportamiento del verdor urbano, y demuestra la urgencia de fortalecer la planificación sensible al clima y al agua, sobre todo en ciudades de transición mediterráneo-semiárida como Gran Valparaíso”, agregó.

 

Inequidades territoriales que también se ven desde el espacio

Sector Forestal en Viña del Mar. Créditos: Roberto Chávez.

 

 

 

 

 

Usando el índice NDVI y un algoritmo desarrollado por el equipo LabGRS-PUCV y el académico Sergio Estay de la U. Austral de Chile  –npphen-, el equipo detectó anomalías extremas de vegetación que muestran patrones diferenciados de afectación. Las comunas interiores como Quilpué y Villa Alemana, más dependientes de las lluvias, perdieron mayor cobertura vegetal durante la megasequía. En cambio, zonas costeras como Viña del Mar mostraron una mayor resiliencia, posiblemente ligada a mayor presupuesto municipal, mejor gestión del riego o la influencia de la humedad costera. “La evidencia satelital no solo revela patrones ecológicos, sino también sociales”, dice Chávez. “Si bien toda la ciudad se afectó, las comunas con más recursos parecen haber resistido mejor, lo que refuerza la idea de que el acceso a espacios verdes también es una cuestión de justicia ambiental”. “No basta con tener plazas: hay que saber qué tipo de vegetación tienen, si se riega, si es resistente al clima. De lo contrario, terminamos con un área verde que no es sostenible”, añade.

 

Ciencia al servicio de la planificación urbana

El equipo propone que herramientas como el análisis de anomalías NDVI y bases de datos multidecadales se incorporen en las políticas públicas, especialmente en los Planes Locales de Acción Climática (PLAC) vinculados a la Ley Marco de Cambio Climático. “Estos datos permiten anticipar dónde se están perdiendo áreas verdes, incluso antes de que se note a simple vista. Es una forma concreta de adaptación al cambio climático urbano”, explica Chávez.

La herramienta desarrollada –npphen– permite calcular cuándo la vegetación está fuera de los rangos normales, y su potencial para planificación territorial es enorme. “Ya no basta comparar imágenes de satélite cada 10 años. Este método permite ver cambios mes a mes, barrio por barrio. Es nuestro pequeño aporte a la adaptación territorial basada en evidencia”, puntualiza. El monitoreo sistemático del “verdor” en el territorio está siendo implementado en el Sistema de Monitoreo Fenológico Nacional PhenChile, un proyecto desarrollado por la PUCV en conjunto con Conaf y el Ministerio de Medio Ambiente, y en colaboración con el IEB. El sistema “no borrará” las ciudades y se encuentra disponible en este enlace: http://phenchile.pucv.cl/

El estudio también abre la puerta a repensar cómo diseñamos nuestras ciudades. “Si Valparaíso se está convirtiendo en una zona semiárida, nuestros parques deben parecerse más a nuestros cerros naturales”, dice Chávez. “Debemos dejar de plantar pasto o palmeras, y comenzar a incorporar vegetación adaptada, como matorrales nativos o suculentas. La naturaleza ya nos mostró sus límites”. Además, identifica “refugios climáticos urbanos”, zonas que mantienen su verdor incluso en años críticos, ideales para conservar o replicar.