May 25, 2021

Proyecto rescatará los saberes y usos tradicionales de las plantas del Valle del Elqui

Iniciativa transdisciplinaria, que cuenta con la participación del Instituto de Ecología y Biodiversidad, busca poner en valor el patrimonio natural y cultural de la comuna de Paihuano.

 Recoger la historia, saberes y usos tradicionales de las plantas de la comuna de Paihuano, Valle del Elqui, es el foco de un proyecto FONDART recientemente adjudicado, a través del cual se busca poner en valor el patrimonio natural y cultural de este territorio y de las comunidades que lo habitan.

Los saberes etnobotánicos son conocimientos que pueden ayudar a la conservación de nuestros ecosistemas y sus habitantes. Estos legados suelen transmitirse de generación en generación, principalmente a través de la oralidad y prácticas compartidas, cobrando importancia en el plano cotidiano de las personas en ámbitos como la salud, alimentación, construcción, actividades productivas, entre otras. Sin embargo, muchos de estos saberes, que tienen un origen ancestral y forman parte de la identidad en diferentes territorios, se han ido perdiendo.

Paihuano | Imagen: Milen Duarte

Bajo ese contexto surge esta iniciativa, impulsada por la ONG Elqui Valle Sagrado y un grupo transdisciplinario de científicas y científicos, dentro del cual se encuentra Milen Duarte, Doctora en Ecología e investigadora del Instituto de Ecología y Biodiversidad, IEB, quien lleva más de tres años desarrollando estudios en este sector de la Región de Coquimbo. El equipo lo conforman también la arqueóloga diaguita Halszka Paleczek,  el doctor Antonio Maldonado, investigador del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA), y la antropóloga Natalia Jofré.

Larea nitida, flora de Paihuano | Gentileza: Milen Duarte

“Este proyecto se enmarca dentro de otra iniciativa mayor, cuyo fin es poner en valor el patrimonio natural y cultural del Valle del Elqui, y para ello hemos querido diversificar nuestras líneas de investigación. Este trabajo es clave en ese sentido, ya que aborda la botánica, junto a aspectos culturales y sociales de la comuna de Paihuano. En este caso, nos abocaremos al rescate de estos usos y saberes sobre las plantas, pero con especial énfasis en las especies nativas, ya que también nos interesa promover la conservación de estos ecosistemas que se encuentran tan amenazados”, comenta la científica.

La iniciativa también busca facilitar el acceso a información por parte de la comunidad local, y fomentar la reapropiación de sus propios conocimientos, mediante la elaboración de material didáctico -una guía botánica en formato digital-, y diversas actividades junto a habitantes de la comuna.

Exploración en Paihuano

La arqueóloga Halszka Paleczek, líder del proyecto, explica que, en el marco de la investigación, esperan llegar a distintos sectores rurales de Paihuano “para realizar entrevistas y trabajos en terreno que nos permitan identificar qué plantas utiliza y recolecta la comunidad, dónde se encuentran las especies, qué otros nombres reciben y qué usos les dan a éstas. Sería interesante elaborar una especie de mapa sobre estos contenidos”, comenta.

Al respecto, Milen Duarte detalla que ya existen adelantos, gracias a los estudios que han desarrollado en los últimos tres años: “Durante este período hemos explorado el territorio y evaluado los servicios ecosistémicos que identifica la gente, dentro de los cuales se encuentra el abastecimiento de hierbas y otras plantas para uso medicinal. Ahí ya tenemos algunas zonas que están identificadas, pero ahora queremos hilar más fino y recopilar mayor conocimiento a nivel de especies y sus usos. A partir de esto esperamos fomentar la reapropiación de estos saberes y usos tradicionales, que se han ido perdiendo, sobre todo entre la juventud, y también producto de la migración del campo a la ciudad y la globalización”.

Dysphania ambrosoides | Milen Duarte

Por su parte, Halszka Paleczek menciona que si bien la mayoría de plantas ya identificadas tienen un valor medicinal, también hay otros usos que les da la comunidad. “Es el caso de la caña, que se utiliza bastante para la construcción o para hacer toldos. También hay plantas que se emplean para teñir lanas entre los habitantes de Cochiguaz”.

En ese sentido, el trabajo también espera salvaguardar el patrimonio natural del territorio, que se enfrenta a numerosas amenazas como la pérdida de la flora nativa, producto de la agricultura extensiva de monocultivo de uvas y el entubamiento de canales.

Respecto a los plazos, el equipo de investigadores espera concretar las entrevistas a fin de este año, para luego generar el material digital durante el primer semestre de 2022.  Enseguida, se debieran realizar los talleres con la comunidad local, durante el verano de ese mismo año.

Alianza entre naturaleza y cultura

 Las investigadoras aseguran que la integración de naturaleza y cultura es más bien un desafío a nivel de la academia y las prácticas científicas, pues estas dimensiones siempre han estado integradas en la realidad cotidiana de los territorios.

“Desde la ciencia más formal y la investigación científica, tal vez existe una disociación entre el patrimonio cultural y natural, pero en la práctica eso no es así, ya que la gente vive en un contexto y desarrolla actividades que incorporan ambos elementos. En ese sentido, este proyecto busca ligar aspectos que ya están articulados en la realidad, pero que en términos de la indagación científica no suelen abordarse en conjunto”, comenta Milen Duarte.

Por otro lado, la investigadora del IEB señala que el proyecto cuenta con gran apoyo de la comunidad, y que se desarrollará además en un contexto social y de proceso constituyente, que refuerza el interés de las personas, al momento de participar en diversas instancias.

“Levantar proyectos como este también responde a un impulso que ha dado todo este proceso social. Por eso vemos en este trabajo una oportunidad de recuperar el valor de la tierra y saberes, en un mundo que está muy amenazado y que ha deteriorado nuestra calidad de vida. Realmente esperamos contribuir positivamente desde la ciencia, pues necesitamos generar una transformación radical sobre el cómo vivimos”, finaliza.