April 20, 2024

Proyecto pionero exploró el impacto de la sequía en 40 lagos altoandinos de Chile

La megasequía representa una gran preocupación en torno a la disponibilidad de recursos hídricos para la actividad humana. En ese contexto, los lagos andinos de Chile son ecosistemas altamente valiosos como reservorios de agua dulce y espacios para la conservación de biodiversidad.

Con el fin de conocer el impacto de la megasequía sobre lagos de los Andes del norte y centro del país, un grupo de científicas y científicos desarrolló un proyecto pionero que consideró el estudio y monitoreo de 40 ecosistemas lacustres de alta montaña. Esto, luego de observar que muchos de estos lagos se estaban achicando y disminuyendo su superficie de agua.

La iniciativa estuvo dirigida por el Dr. Claudio Latorre, investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad, IEB, y de la Pontificia Universidad Católica de Chile, y se realizó gracias a un fondo de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo, ANID, y del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.

Para dar a conocer este proyecto, el pasado martes 9 de abril, en el Campus San Joaquín de la PUC, se realizó el Seminario “Sequías: Pasado y Presente”, que contó con la participación de Claudio Latorre, Magdalena Fuentealba, subdirectora de la iniciativa, y otros científicos integrantes del proyecto: Blas Valero Garcés, Matías Frugone, Pablo Sarricolea, Oliver Meseguer e Ignacio García.

Durante la actividad se expusieron los diversos enfoques del estudio y algunos de sus resultados principales, cuyos datos estarán disponibles próximamente en un sitio web. La jornada culminó con la exhibición de un video que, de la mano de sus protagonistas, muestra el trabajo de monitoreo en los lagos, y la relevancia del proyecto en el contexto de la megasequía, el cambio global, la conservación y las mejoras en la gestión de agua, dimensiones fundamentales para el bienestar humano y de los ecosistemas. Video Proyecto Sequía (youtube.com)

El proyecto también contó con la colaboración de otras y otros investigadores del IEB: Eugenia Gayó (U. de Chile y UPWELL), Lohengrin Cavieres (UDEC) y Francisco Squeo (ULS).

Monitoreo de lagos

“Gracias al trabajo de monitoreo, hasta el momento hemos podido ver que la disminución del espejo de agua es un fenómeno bastante amplio de toda la zona centro sur del país, como efecto de la megasequía que estamos enfrentando durante los últimos quince años.  Este fenómeno aumentará a futuro, debiendo tratar a estos lagos como ecosistemas amenazados”, indicó Claudio Latorre.

Uno de los ecosistemas monitoreados es la Laguna Lo Encañado, en San José de Maipo, que es de gran importancia para el abastecimiento de agua potable de la Región Metropolitana, particularmente Santiago. Para monitorear se utilizaron trampas de sedimentos, que obtuvieron muestras durante seis meses, para entender cómo han evolucionado los lagos en el tiempo. Estas trampas también permiten analizar la materia orgánica atrapada, lo que aporta información relevante sobre la salud de los lagos y su relación con las especies que dependen de éstos. Es por ello que los conocimientos que se están generando permitirán hacer frente a los problemas que trae consigo el cambio global.

“La importancia de este proyecto es que estamos dando cuenta del estado actual de los lagos altoandinos, que son reservas de agua dulce, y en un contexto de megasequía nos pueden servir para seguir sosteniendo nuestras actividades y el consumo humano”, señaló Magdalena Fuentealba.

Respecto al peligro que corren estos ecosistemas, Claudio Latorre explica que uno de los elementos más importante del estudio es generar la base científica para decir cómo están siendo amenazados los lagos, y en qué dimensiones se están viendo afectados.

“La sequía de los lagos andinos trae importantes consecuencias ecológicas. Por ejemplo, se ha visto un aumento de nutrientes o eutroficación, lo que produce una alteración ecológica en el funcionamiento de los lagos. En ese sentido, los lagos no solo están amenazados en el ámbito físico, sino también en lo biológico y ecológico, alterándose con ello todo el ecosistema y la interacción con flora y fauna”, sostiene el científico del IEB.

En ese contexto, Latorre señala que Laguna Lo Encañado -de propiedad privada- se enfrenta a un proceso de eutroficación persistente. Esto se agrava con el uso de praderas colindantes para la ganadería, lo que también aumenta la carga de sedimentos según el investigador.

“Frente a este escenario complejo estamos obteniendo información que nos podría ayudar a mitigar el impacto sobre el agua, por ejemplo, prohibiendo la extracción de este recurso, o bien, realizando un trabajo de restauración”, señala Claudio Latorre.

Por todo ello, el científico explica que es muy relevante seguir avanzando en el conocimiento de estos ecosistemas. Asimismo, advierte que a futuro será fundamental contar con una estrategia nacional para crear una red de monitoreo de lagos, que idealmente pudiera estar en línea.

El equipo investigador también señala que es complejo establecer estimaciones futuras, porque los modelos predictivos difieren entre sí. No obstante, existen condiciones relevantes a considerar. “Hay dos tendencias muy claras. La disminución de las precipitaciones en Chile central está teniendo un impacto significativo sobre los cuerpos lacustres andinos. En el norte del país, es más bien la temperatura lo que los está afectando. Esas son dos lecciones que sacamos. Lamentablemente, en el altiplano chileno hay lagos que están condenados a desaparecer, porque con el aumento de temperatura difícilmente podremos hacer algo, tendencia que se incrementa a mayor altura. Pero si se disminuye la extracción de agua o el impacto de la ganadería en la zona centro sur, se puede contribuir, realizando este trabajo junto a las comunidades locales”, finaliza el director del proyecto.