June 22, 2024

OPINIÓN | Estudios a largo plazo contra la desertificación y sequía

Por Paula Gatica

Coordinadora Red de Sitios de Estudio Socio-ecológicos de Largo Plazo LTSER

Comprender las dinámicas de los ecosistemas a través del tiempo está cobrando en la actualidad una mayor relevancia debido a los efectos del cambio climático, que cada día impactan con mayor intensidad los ecosistemas naturales y sociales. Los estudios socio-ecológicos de largo plazo son investigaciones que nos entregan evidencia científica sobre los cambios en el tiempo de los ecosistemas, permitiéndonos tomar decisiones en momentos oportunos, y modelar hacia el futuro para prepararnos frente a escenarios no favorables.

En nuestro país, la degradación de los ecosistemas naturales es cada vez mayor, lo que ha llevado a una menor disponibilidad de servicios ecosistémicos, entre ellos una disminución de los recursos hídricos para la población humana. El déficit de lluvias en Chile se extiende aproximadamente desde 2010, y algunas regiones del país se han visto más impactadas, atravesando largos periodos de sequías, específicamente la zona norte y otras regiones del sur (Los Lagos, Chiloé), donde la crisis hídrica se ve acentuada durante los periodos estivales. Esta escasez de agua afecta principalmente a zonas rurales y de bajos ingresos.

A esto se suma los recientes eventos de lluvias extremas en Chile, que han provocado inundaciones y deslizamientos de tierra y evidencian aún más la urgencia de comprender y proteger nuestros ecosistemas. Estas precipitaciones no solo resaltan la necesidad de gestionar adecuadamente los recursos hídricos, sino también, la importancia de estudiar y monitorear las respuestas de los ecosistemas a eventos climáticos extremos. Las variaciones climáticas extremas, que alternan entre sequías prolongadas y lluvias intensas, ponen de manifiesto la vulnerabilidad de nuestras infraestructuras y comunidades, especialmente aquellas más expuestas y con menores recursos.

La Red de Sitios de Estudio Socio-ecológicos de Largo Plazo (LTSER), abarca un amplio y diverso rango geográfico, desde las zonas áridas del desierto de Atacama hasta los bosques templados del sur de Chile, pasando por ecosistemas costeros, marinos y montañosos. Esta red de estaciones de investigación y centros científicos nos permite estudiar una variedad de ecosistemas únicos y generar datos científicos esenciales para la conservación y manejo sostenible de los recursos naturales. Trabajamos en colaboración con instituciones académicas, comunidades locales y entidades gubernamentales para promover políticas ambientales informadas y resilientes, abordando los desafíos del cambio climático, la crisis de la biodiversidad y la degradación ecológica en todo el país.

Las mediciones de variables ecológicas y ambientales que se llevan a cabo en estos sitios de la Red (https://ltser-chile.cl/red/) son un aporte crucial para recuperar la integridad de los ecosistemas y revertir problemas socio-ecológicos como la sequía y la escasez de agua. A partir de diversos análisis, es posible identificar y llevar a cabo acciones como la conservación de la biodiversidad y la restauración ecológica, las cuales permiten mejorar la integridad y resiliencia de los ecosistemas frente a las actividades antrópicas y desastres naturales.

¿Por qué es tan importante sostener estos estudios? Porque la mayoría de las investigaciones científicas duran lo mismo que un proyecto financiable, que suele ser de 2 a 3 años, mientras que los ciclos de la naturaleza ocurren en plazos más largos. Por esta razón, si sólo estudiamos “fotos instantáneas” de los ecosistemas, nos estamos perdiendo de conocer realmente su funcionamiento y los factores que pueden contribuir a su deterioro o recuperación. Por eso esta red es importante, porque estudia procesos a lo largo de décadas.

Por este motivo, científicos y tomadores de decisiones tenemos un gran desafío: dar a conocer y enseñar los resultados que se obtienen de las investigaciones y cómo estos pueden ser utilizados en políticas públicas. Necesitamos además, que exista un mayor y verdadero reconocimiento y apoyo a esta red, para que realmente logre sustentarse en el largo plazo.  En ese contexto, la colaboración entre los distintos actores sociales es clave para potenciar el trabajo de esta alianza y sumar esfuerzos para la conservación de nuestra amenazada biodiversidad.