December 16, 2022

Estudio analiza desafíos de la agricultura sostenible y las preocupaciones ambientales y alimentarias de chilenos y chilenas

-Investigadores chilenos junto al experto en suelos y Premio Nobel de la Paz 2007, Dr. Rattan Lal, desarrollaron trabajo que fue publicado en la revista científica Environment, Development and Sustainability, y que abordó la agricultura sostenible y su nexo con el mercado, la sociedad y la política.

-El estudio consideró una encuesta a 333 chilenos. De ese total, un 97% advirtió que preferiría consumir alimentos sustentables si tuvieran un menor costo o un precio similar a los productos convencionales.

Lograr alimentar a 8 mil millones de personas en el mundo, sin dañar al planeta, es uno de los grandes desafíos que aborda la agricultura sostenible. Sin embargo, pese a las innumerables investigaciones que abogan por una agricultura más ecológica, la transición hacia prácticas amigables con el medioambiente ha sido lenta, tema que preocupa enormemente a la comunidad científica.

Erosión de suelo, pérdida de biodiversidad y de beneficios ecosistémicos, contaminación, desbalance de nutrientes, alteración del ciclo del agua, cambio climático, se asocian directamente a la producción de alimentos en todo el mundo. Esto, a pesar de que hace más de 30 años se advierte de las consecuencias negativas de la agricultura intensiva, el  modelo productivo imperante usado como estrategia de seguridad alimentaria para la población humana en constante expansión.

Con el fin de abordar los desafíos e implicancias de una verdadera agricultura sostenible, y su vínculo con la sociedad, el mercado y la política, es que un grupo de investigadores realizó un estudio que fue publicado en la revista científica Environment, Development and Sustainability. Este trabajo estuvo liderado por científicas y científicos del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), el Centro Regional de Investigación e Innovación para la Sostenibilidad de la Agricultura y los Territorios Rurales (CERES), la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, y el Center for Carbon Management and Sequestration, en EE.UU.

Entre los autores destaca la participación del Premio Nobel de la Paz 2007 Dr. Rattan Lal, quien formó parte del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, institución global que ganó esta máxima distinción.

Agricultura sostenible

La agroecología, la intensificación ecológica y la agricultura orgánica y regenerativa, son algunas de las líneas que prometen “sostenibilidad”. Si bien cada una de ellas hace aportes, los autores concluyen que lo más relevante es incorporar un enfoque de paisaje en lugar de uno predial, que considere una mirada ecosistémica, con mayor escala espacial, y respeto a la biodiversidad. Las conclusiones de este trabajo se realizaron luego de analizar diferentes sistemas agrícolas en el mundo.

“No hemos cumplido con la meta de satisfacer el hambre del planeta. Tenemos 800 millones de personas que sufren de hambre y también tenemos un número importante de personas con malnutrición. Para enfrentar este desafío necesitamos que la agricultura realmente adopte transformaciones. La intensificación ecológica y la agroecología son las dos grandes prácticas que más se acercan a la sustentabilidad, las que a su vez requieren incluir este enfoque de paisaje, más allá del predio de cultivo, considerando a la propia biodiversidad colindante, como una solución basada en la naturaleza”, asegura Juan Luis Celis, investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad y de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

Algunas estrategias y herramientas de intensificación ecológica consideran, por ejemplo, la utilización de corredores biológicos con vegetación nativa en zonas de cultivo o en sus bordes, que favorecen la existencia de una mayor biodiversidad. De esta manera, se puede atraer a polinizadores nativos, aves u otras especies que ayudan naturalmente a polinizar los cultivos o controlar plagas y optimizar la producción de los cultivos.

Encuesta a chilenas y chilenos.

De acuerdo a estos desafíos, el equipo investigador decidió analizar la percepción de estas prácticas y preferencias alimentarias, desde la mirada de las y los consumidores. En ese contexto, el trabajo estableció que a partir de la década de 1990, las personas empezaron a tomar conciencia de los impactos ambientales negativos de la producción de alimentos, considerándose agentes activos en la cadena alimentaria.

En esa línea del estudio, se desarrolló una encuesta a fines del 2021, recogiendo la opinión de 333 chilenas y chilenos. Las y los participantes, fueron reclutados principalmente a través de diversas ONGs, asociaciones de productores, municipalidades, INDAP y otras instituciones. Los resultados arrojaron que un 79% de las personas encuestadas consideraba que la agricultura convencional (intensiva) ha afectado negativamente al medio ambiente. Un 97% afirmó que preferiría comprar alimentos respetuosos con el medio ambiente en lugar de los convencionales si tuvieran el mismo precio. En cuanto a los atributos de los alimentos ecológicos, los más deseados se relacionan con no utilizar compuestos químicos sintéticos en las plantas u otros alimentos, es decir, que fueran productos orgánicos, y libres de pesticidas y otros productos artificiales.

Pese a estas preferencias, los resultados mostraron que el 41% de las y los encuestados consideraba el precio como el problema más crítico para comprar alimentos ecológicos. Por otra parte, el 39% señaló que los alimentos ecológicos eran difíciles de identificar o que no estaban fácilmente disponibles en el mercado.

“Lo que más nos llamó la atención en este trabajo, es que el precio es la variable más importante para las personas, al momento de tomar una decisión ambiental y alimentaria.  Y eso, sin duda, nos pone un enorme desafío por delante, que es masificar estos sistemas de producción amigable, para que sean accesibles a todas las personas y no solo a una elite. Dentro de los resultados de la encuesta, también que nos dimos cuenta que la gente sí percibe los problemas ambientales relacionadas a la producción de alimentos, y que sus decisiones también están influenciadas por los problemas de salud que puedan generar a nivel individual”, explica Celis.

Otro aspecto destacado en la encuesta, es que las personas sí tienen conciencia de la relación entre la salud humana, el ecosistema y la producción de alimentos, concepto  conocido como “Una Salud”, pero eso no es determinante al momento de adquirir un producto. Degradación de suelos, alto consumo de agua, contaminación ambiental y pérdida de biodiversidad, son algunos de los temas reconocidos.

“Sobre este último enfoque también debemos avanzar como sociedad, ya que sabemos que si tenemos ecosistemas saludables, también tendremos mejor calidad de vida y personas más sanas también”, comenta el investigador del IEB.

Pero, ¿cómo poder encaminarse hacia esa transición más sustentable en nuestro país? Juan Luis Celis, declara que es relevante trabajar a diferentes niveles, e incrementando la conexión entre la investigación científica, la divulgación, la gobernanza y los sistemas productivos.

“La gente sabe que comer una fruta es algo natural, pero no hay una asociación de cómo se produce esa fruta. Y creemos que ahí hay que hacer un trabajo interesante y como puente entre la investigación y la extensión. Por otro lado, es importante mencionar que existe una injusticia ambiental en esta área, y que con incentivos tributarios económicos y una mejor gobernanza se podría ayudar a nivelar la cancha. Otro aspecto a mejorar es implementar sistemas efectivos de certificación, que incluyan a la biodiversidad y su conservación como una variable fundamental, y una solución basada en la naturaleza”, finaliza el científico.