July 4, 2020

Científicos advierten sobre la amenaza creciente de las especies exóticas invasoras

-Instituto de Ecología y Biodiversidad, IEB, participó en investigación que fue publicada en Biological Reviews.

Científicos de todo el mundo advierten que las amenazas producidas por las especies exóticas invasoras están en aumento, sobrepasando las 18 mil en todo el mundo. Y en ese contexto, argumentan que se requieren medidas urgentes para prevenir, detectar y controlarlas, a nivel local y global.

Las especies exóticas son plantas, animales y microbios, introducidas por los humanos, en forma accidental o intencionada, en un área en la que de forma natural no ocurren. Muchos de estos organismos prosperan, extendiéndose ampliamente y causando daños en el ambiente, la economía, o la salud humana. El abejorro europeo, los aromos, el castor o la avispa chaqueta amarilla son ejemplos que afectan a Chile, produciendo daños a las especies nativas y también costos económicos para la agricultura y otras actividades como el turismo.

Abejorro europeo | Crédito: Lorena Vieli

Un reciente estudio que aborda este problema, publicado en Biological Reviews, fue realizado por un equipo internacional de investigadores de 13 países de África, Asia, Australasia, Europa, Norteamérica y Sudamérica, entre los que se destaca, Aníbal Pauchard, científico del Instituto de Ecología y Biodiversidad y académico de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Concepción.

El artículo es parte de la iniciativa “Advertencia de los científicos mundiales a la humanidad: un segundo aviso” (World scientists’ warning to humanity: a second notice) que pide un cambio urgente en la manera en que nos relacionamos con la Tierra y la vida en ella.

Los investigadores atribuyen la escalada de las invasiones biológicas al aumento en el número y la variedad de las vías de entrada, a través de las cuales las especies se expanden, y al incremento de volumen de tráfico asociado a estas rutas de ingreso y medios de transporte. Destaca el papel de las vías emergentes tales como el comercio en línea (on-line) de mascotas exóticas y el transporte de especies a través de océanos, como polizones en materiales de plástico a la deriva.

El estudio también muestra cómo otros factores del cambio global, como el cambio climático, transformaciones del uso del suelo, junto con el comercio internacional, están exacerbando los impactos de las invasiones biológicas. Por ejemplo, las especies que viajan a través del transporte marítimo ahora pueden prosperar en nuevas regiones, debido al calentamiento climático. Ya es una realidad que la apertura permanente del Océano Ártico por el calentamiento global está permitiendo el movimiento de especies marinas entre los océanos Atlántico y Pacífico.

Los autores enfatizan que las invasiones biológicas pueden ser manejadas y mitigadas. Señalan enfoques que están funcionando en todo el mundo y hacen recomendaciones específicas para mejorar la gestión de estas especies. Por ejemplo, la introducción de controles fronterizos más estrictos, incluidas las máquinas de rayos X y los perros detectores, ha llevado a una disminución progresiva en la tasa de hongos fitopatógenos que ingresan a Nueva Zelanda.

El profesor Petr Pyšek de la Academia Checa de Ciencias y la Universidad Charles en Praga, autor principal del artículo, dice: “A medida que aumenta nuestro conocimiento sobre las especies exóticas invasoras, los problemas asociados a este fenómeno se vuelven más claros. Las amenazas que representan para nuestro medio ambiente, economías y salud son muy graves y aumentan. Los responsables políticos y el público deben priorizar las acciones para detener las invasiones y sus impactos”.

Aníbal Pauchard, del IEB, comenta que, sin duda, en estos últimos años la sociedad ha entendido que hay una crisis ambiental global, pero el tema de especies invasoras aún no es visto como prioritario. “En este artículo, mostramos la evidencia de que los gobiernos deben tomar cartas en el asunto, porque el impacto de las especies invasoras no sólo afecta a la naturaleza y la biodiversidad, sino también, directamente al ser humano.

Ejemplo de ello, son las enfermedades transmitidas por mosquitos que en muchos lugares han invadido, debido al desarrollo de la actividad agrícola y urbana. Estos insectos pueden transmitir enfermedades como el dengue, el zika o la malaria”, explica.

En Chile, la situación de especies invasoras es igualmente compleja, asegura el investigador de la U. de Concepción. “Hay un número alto de especies invasoras en todos los grupos, plantas, animales, hongos y microorganismos, y las acciones para controlar esta amenaza son aún muy limitadas. Necesitamos poner en práctica mejores protocolos de bioseguridad e implementar una estrategia nacional de especies exóticas invasoras”, afirma el científico.

En este contexto, asegura que debemos aumentar las barreras de ingreso a nuevas especies u organismos, realizando un análisis de riesgo que considere estos impactos.

“Además tenemos que generar programas de control de especies invasoras a lo largo del país. Es necesario invertir si queremos tener resultados”. Por último, el investigador destaca que como individuos también podemos hacer nuestra labor. “Debemos preferir especies nativas en nuestros jardines y evitar la liberación de especies exóticas en la naturaleza, como ocurre con la liberación de mascotas o peces de acuarios en ambientes naturales, hecho que puede generar nuevas invasiones con consecuencias muy nefastas”, puntualiza Pauchard.

Advertencia a la humanidad: un segundo aviso

¿Cuál es la escala del problema? Un análisis reciente de las extinciones globales en la base de datos de la Lista Roja de la UICN (UICN, 2017) reveló que las especies exóticas contribuyeron al 25 por ciento de las extinciones de plantas y al 33 por ciento de las extinciones de animales terrestres y de agua dulce. Mientras tanto, las pérdidas ambientales anuales causadas por especies introducidas en los Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Sudáfrica, India y Brasil se han calculado en más de US $ 100 mil millones.

Desde 1992, la importancia de tomar medidas contra las especies exóticas invasoras a nivel mundial ha sido ampliamente reconocida (Millennium Ecosystem Assessment, 2005). El reciente informe de evaluación global sobre la biodiversidad y los servicios ecosistémicos de la Plataforma Intergubernamental de Política Científica sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES) clasificó a las especies exóticas invasoras en el quinto lugar entre los impulsores directos del deterioro de los ecosistemas, después de los cambios en el uso de la tierra y el mar, explotación directa de organismos, cambio climático y contaminación.

Aníbal Pauchard es uno de los codirectores de este panel internacional y explica que la meta de evaluación global en lo que concierne a especies invasoras, es “lograr capturar la mayor cantidad de información sobre ellas, sus impactos y las formas para controlarlas en todo el mundo, hecho que supone un esfuerzo pionero para lograr el conocimiento que permita una política sustentable para manejarlas y contener su expansión”.